El juego ‘Flappy Bird’ corriendo en un cigarro electrónico

‘Flappy Bird’ en un eVic-VTC Mini
¡Más difícil todavía!, como dirían en el circo. Si alguna vez has creído que estabas enganchado a un videojuego, seguro que no era algo tan grave como esto.
Un tal Balázs Bank, ingeniero electrónico de la Universidad de Budapest, es tan aficionado al juego ‘Flappy Bird‘ que ha decidido que, en el caso de no tener su smartphone a mano, tiene que poder jugar en su cigarro electrónico. O, realmente, ha sido un desafío intelectual y tecnológico.
Bank ha hecho uso de su eVic-VTC Mini, un famoso vapeador, porque tiene una característica muy especial, y es que es capaz de recibir actualizaciones de su firmware a través de USB, además de poseer una estupenda pantalla OLED. A continuación, podemos ver el vídeo del juego corriendo en el eVic-VTC Mini.
Honestamente, el juego funciona bastante bien, teniendo en cuenta que se está ejecutando en un cigarrillo electrónico.
Balázs Bank ha colgado en Internet este firmware especial para el vapeador de Joyetech, dejándolo disponible para descargar a través de una cuenta en Mega y de una cuenta en Google Drive. Asimismo, aporta una serie de instrucciones para poder instalar este nicotínico y adictivo divertimento. Transcribimos (traducido) seguidamente ese pequeño manual de usuario.
Descargo de responsabilidades: Utilice este firmware bajo su propio riesgo. No se asume ninguna responsabilidad de daño en el dispositivo.
INSTRUCCIONES
Instalar el juego:
1. Descargue y descomprima el archivo correspondiente.
2. Conecte el eVic-VTC Mini al ordenador vía USB.
3. Abra el software oficial de Joyetech llamadoUpdateFirmware.exe(también incluido en el fichero comprimido).
4. Haga clic en el botónUpdatey, a continuación, seleccione el archivoFlappyBird.bin.
5. Disfrute (o no) del «juego».Volver a instalar el firmware original:
1. Desconecte el cable USB y la batería del eVic-VTC Mini.
2. Pulse el botón derecho (y mantenga) en el eVic-VTC Mini, conecte el cable USB de nuevo y suelte el botón.
3. Ahora puede instalar el firmware original (también se encuentra en el archivo descargado) con el programa de actualización.Por favor, dese cuenta de que hice esto en unas pocas horas, por lo que todavía está en fase beta.
Un pequeño paso para tecnología y un gran paso para los fumadores frikis.
Anonize: la herramienta que hace de las encuestas anónimas verdaderamente anónimas

Anonize
Al final de un semestre enseñando matemáticas, el profesor y experto en criptografía Rafael Pass entregó una pequeña encuesta de valoración del curso a sus alumnos, invitándoles a que la rellenaran de manera anónima. Al final de la clase, uno de sus alumnos más brillantes se quedó para hacerle una pregunta: «¿Era la encuesta verdaderamente anónima o podría cualquier profesor averiguar la identidad del encuestado?».
Como criptógrafo, Pass tuvo que confesar que no, que la encuesta no era criptográficamente anónima. Los estudiantes habían de confiar ciegamente en que la universidad no tendría acceso a su identificación.
En Internet, las encuestas anónimas no suelen ser realmente anónimas, según Pass. Para prevenir pucherazos o respuestas de spam, normalmente suelen requerir un identificador único, como una dirección de correo electrónico, por ejemplo. El anonimato de la encuesta depende totalmente del servicio y de quién lo ofrece.
Es por ello que Rafael Pass y su colega de universidad Abhi Shelat diseñaron hace unos meses una alternativa gratuita llamada Anonize (aún en fase beta), una web programada para realizar encuestas total y criptográficamente anónimas. Su sistema promete que los encuestados puedan decir lo que piensan con la seguridad de que es matemáticamente imposible para cualquier persona, incluso para aquellas que tienen acceso a los servidores de Anonize, identificarlos.
Anonize utiliza una serie de artimañas criptográficas para funcionar. Los encuestados descargan la app directamente a su smartphone, ésta genera una clave secreta derivada de la dirección de correo electrónico que nunca va a salir del dispositivo. Cuando un administrador genera una nueva encuesta, el servidor de Anonize crea una clave pública que se deduce de las direcciones de correo electrónico de todos los encuestados. Funciona de manera parecida a PGP.
Pero lo más importante, la serie de datos que las personas introducen como respuestas no ofrece ningún indicio de la dirección de correo electrónico real, puesto que la cadena de respuestas también incorpora la clave pública de la encuesta, que cambia con cada una de ellas para evitar que los creadores de las mismas se hagan con dichos correos electrónicos.
Pass y Shelat ya han hecho que Anonize esté disponible en la web y planean liberar el código en los próximos meses para que otros puedan utilizarlo para sus proyectos propios.
No, Nacho Cano (Mecano) jamás utilizó un Commodore 64 para hacer música

Fairlight CMI
Existe una leyenda urbana, de esas que tanto nos gustan por aquí, que viene a decir que Nacho Cano, uno de los componentes del grupo ochentero Mecano, hacía uso de un Commodore 64 a modo de secuenciador para hacer música de acompañamiento en sus conciertos. Estas fábulas viene alimentadas por imágenes como la siguiente, un fotograma de un vídeo del antiguo programa Tocata en el que se ve al músico interpretando a los teclados el tema ‘Japón’ del conjunto.

Commodore 64 de atrezo
Efectivamente, lo que se ve en la foto es un Commodore 64, con su unidad externa de casete y todo, ¡guau! ¿Es esta imagen falsa? No, para nada. Lo que ocurre es que en los playbacks que el grupo hacía en los programas de TVE, se exigía que el tinglado que les debían montar para hacer el paripé fuera lo más parecido a lo que ellos llevaban en los conciertos, y a Nacho le encantaba esa estética tecno que tanto se estilaba en los grupos pop de la época. A continuación, el vídeo de la actuación.
Por lo tanto, cabe deducir que el añorable Commodore 64 de la imagen no es más que un ordenador colocado ahí a modo de atrezo por los utileros de la televisión pública. Y es que Nacho, realmente, lo que manejaba en los conciertos en directo era un Fairlight CMI (concretamente uno de serie IIx). El Fairlight CMI fue el primer muestreador digital del mundo, el primer sampler propiamente dicho de la historia, y contaba con avances radicales para su tiempo, como el manejo mediante lápiz óptico y una interfaz de usuario conducida por menús. A continuación, vemos una imagen de un directo real de Mecano con la apariencia del Fairlight debajo.

Fairlight CMI en un directo
Este equipo, comprado por Mecano en 1984, fue uno de los responsables del sonido pop de los ochenta. Alguno de los artistas de la época que lo utilizaron fueron, por ejemplo, David Bowie, Elvis Costello, Michael Jackson, Mike Oldfield y Stevie Wonder. En el panorama patrio, además de Mecano, gente como Tino Casal, La Trinca o Semen Up, entre otros, llevaron el Fairlight CMI a los escenarios. Veamos, a continuación, el vídeo del tema ‘Japón’ en directo, donde podemos apreciar el despliegue tecnológico de Nacho Cano.
El Commodore 64 tenía trackers por software como casi cualquier microordenador de la época, sin embargo no era un equipo específicamente dedicado para ello. Otros posteriores, como el Atari ST, sí que se utilizaron como secuenciadores por músicos y artistas hasta mediados de los noventa (con software como Pro24 o Cubase), sin embargo, el Atari ST que se puede ver por ahí en algún otro vídeo de Mecano también es de atrezo.
Cuando Nacho dejó de usar el Fairlight CMI, comenzó a secuenciar en un Akai MPC60 y, más adelante, en un ordenador Macintosh, al igual que su hermano José María Cano. En cualquier concierto en directo de la gira de Mecano de 1989 se puede apreciar como José María hace uso del Macintosh, mientras que Nacho seguía usando el MPC60.
Siento mucho haberle hecho la pascua a los retrofrikifans del Commodore 64, pues sé de buena tinta que les encanta esa historia de Mecano y el ordenador de sus amores. Pero las cosas fueron como fueron y no como nos gustaría que hubieran sido.
Juega (mientras puedas) al ‘Legend of Zelda’ en formato vóxel desde tu navegador

‘Legend of Zelda’ en formato vóxel
Dos tipos, conocidos simplemente como Scott y Mike, han recreado el original ‘Legend of Zelda‘ de 8 bits para la NES en formato vóxel, esto es, al estilo píxel 3D gordote y cúbico, generando algo así como un ‘Legend of Zelda‘ dentro de un ‘Minecraft‘. ¡La pera frikilimonera!, y todo ello jugable desde el propio navegador en su sitio web.
Es divertido, sin lugar a dudas, observar estos conocidos y famosos lugares y personajes desde este nuevo extraño punto de vista. Dicho esto, y a pesar de que sus creadores aseguran y matizan que no es más que un «homenaje y un tributo de unos fans generado para la diversión y totalmente gratis», todos sospechamos que Nintendo se les eche encima, probablemente, con su retahíla de derechos de autor y copyrights para hacer que desistan inmediatamente de su distribución y que cierren la web al momento.
Por lo tanto, aprovechemos a jugar mientras podamos.

‘Legend of Zelda’ en formato vóxel
Una carta de hace 125 años desvela el posible origen de la palabra inglesa «hack»

Hack
Si caminamos por el corazón del cuartel general de Facebook en Menlo Park, California, nos podemos encontrar un lugar con un imponente mural de dos pisos de alto pintado por el artista Brian Barnecio. El diseño parece un enorme tótem plagado de formas abstractas y con una sola palabra en el centro: hack.
A finales de los años ochenta, y durante los noventa y principios del siglo XXI, hack era una palabra dañina y canalla, pues evocaba el peligro y la actividad criminal en el submundo cibernético que constituían las redes informáticas. El término trataba de la irrupción en los sistemas informáticos, redes telefónicas y otras tecnologías vulnerables. La mayoría de la gente que conocía la historia del hacking y estaba relacionada con el mundo de la informática no tenían esa impresión de los hackers, pero la connotación negativa se afianzó como la corriente principal entre el pueblo llano.

Mural en las oficinas de Facebook
Sin embargo, en la última década, hack y hacker han sido rehabilitados como términos. Hoy, al parecer, todo el mundo quiere ser un hacker. Facebook, por ejemplo, ha recorrido un largo camino hacia la renovación de estos vocablos; el éxito de la construcción de su empresa se ha gestado alrededor de la idea de que el hacking es algo positivo, una forma de transformar las tecnologías en algo mejor.
Gracias, pues, a Zuckerberg y su Facebook, y a otros tantos ambiciosos desarrolladores de software de todo Silicon Valley, hack es hoy una palabra con dos significados. Por un lado, tenemos a los hackers llamados de sombrero blanco (white hat hackers), que construyen aplicaciones nuevas y geniales y, creativamente, abren nuevos caminos. Y tenemos, también, a los hackers de sombrero negro (black hat hackers), que descaradamente comprometen sistemas informáticos en su propio beneficio.
Pero, ¿cuál es el verdadero significado de la palabra? ¿Era, originalmente, ese significado positivo o negativo? La cuestión es más complicada de lo que parece. No se puede dar una respuesta definitiva, pero ha aparecido una nueva pieza del rompecabezas. Y es que antes de que llegara al mundo la alta tecnología, la palabra hack conllevaba un significado especial en el mundo de las peleas de gallos, durante el siglo XIX.
Hack se remonta a, por lo menos, el período inglés medio (quizás en algún momento entre 1150 y 1500), y su evolución es seguramente bizantina. Según el afamado Oxford English Dictionary, llegó hace varios siglos, llevando otra forma entre sus acepciones actuales, a saber: «cortar con fuertes golpes de forma irregular o al azar«.
Amén de lo anterior, Emily Brewster, un editor estadounidense de Merriam–Webster Inc., buscó en sus archivos y logró encontrar esta carta fechada el 4 de abril de 1890, dirigida a G. & C. Merriam & Co. y firmada por un tal AW. Douglas. El membrete es de la empresa Simmons Hardware Company, de San Luis (Misuri).
Douglas, en su misiva, señala que el diccionario del momento omite una palabra que se utiliza coloquialmente y fue originada en las peleas de gallos. Y dice textualmente: «cuando un gallo da una paliza a otro y, después, el vencido corre siempre que ve al vencedor, eso se conoce con la palabra ‘hackear’ y, por lo tanto, ‘ser hackeado’ es tener miedo de alguien«.
¿Es posible que la jerga de las sureñas peleas de gallos de alguna manera diera el salto a las paredes de Facebook siglo y pico después? Puede ser, quién sabe. Pero no tenemos nada tan definitivo como para afirmar que existe una relación directa entre aquellas peleas de gallos y la actividad relacionada con la informática maliciosa. Es totalmente posible que los significados se desarrollaran de manera completamente independientemente los unos de los otros.


