Entradas de julio de 2019
Érase una vez un juego de béisbol de Nintendo con Mickey Mouse como protagonista

En 1965, Nintendo fabricaba de todo menos videojuegos; todavía quedaban unos cuantos años para que las consolas de ocio digital llegaran a manos de los consumidores. Uno de los juguetes que la compañía nipona tenía en catálogo era un simulador de béisbol llamado Disney Baseball Board. Por 950 yenes de la época, obteníamos una caja de cartón con Mickey Mouse dibujado por alguien que, a todas luces, no pertenecía al cuerpo de animadores de Disney. Y un lema en japonés: ¡Atrapa la bola!
Disney Baseball Board era una mezcla entre el deporte del béisbol y aquellos primeros juegos de pinball. Dos jugadores se turnaban para batear y lanzar, y el bateador debía apuntar a los hoyos en el campo para sumar puntos. Sencillez extrema. El juego estaba fabricado en plástico y madera, algo muy típico de los juguetes de los años sesenta. El campo de juego estaba adornado por un equipo de ratones Mickey que jugaban contra un equipo de patos Donald. Nintendo adquirió la licencia de Disney para poder utilizar sus personajes, algo que, a la sazón, era sinónimos de éxito seguro entre el público infantil.

El dispositivo de lanzamiento consistía en una pequeña palanca colocada detrás del tablero de juego, en el extremo más alejado del campo. En el medio del campo de juego (el lugar del lanzador) se fijaba una pequeña pieza similar que se cargaba con un pequeño rodamiento de bolas de metal. Uno de los dos jugadores debía manejar este artilugio mientras que el otro debía batear la pelota tras ser disparada.

Los puntos se conseguían apuntando a los hoyos correctos en el campo, mientras se había de evitar que la bola callera en cualquiera de los dos hoyos verdes marcados como OUT. Obviamente, el valor de los puntos era mayor en los pozos más difíciles de alcanzar; desde 20 puntos para el hoyo de SHORT STOP, hasta 100 puntos para el hoyo de HOME RUN. En la parte inferior del tablero, un imán podía imprimir a las bolas metálicas giros impredecibles, lo que hacía de la puntería del jugador toda una habilidad sobrevalorado.

En fin, un juego muy colorido y divertido que, seguramente, hacía las delicias de los niños de la época.
Lisa Lyon: la culturista que inspiraba cómics y videojuegos

Lisa Lyon es una fisicoculturista y modelo fotográfica estadounidense, considerada una de las pioneras del culturismo femenino. Nacida en Los Ángeles en 1953, Lisa estudió arte en la Universidad de California, donde practicó esgrima y kendo, pero se encontró con que no tenía suficiente fuerza en la parte superior del cuerpo, así que comenzó a entrenar con pesas.
El 16 de junio de 1979, la muchacha ganó su primer Campeonato Mundial Femenino de Culturismo Profesional, y entonces comenzó a aparecer en revistas y programas de televisión promoviendo el culturismo para mujeres. En octubre de 1980 fue portada de la revista Playboy y empezó a trabajar como modelo para el fotógrafo estadounidense Robert Mapplethorpe, quien realizó con ella un trabajo especialmente impresionante debido a la capacidad del artista para retratar en sus fotos el busto de Lisa con la ambigüedad entre lo masculino y lo femenino, lo que demostró que el cuerpo de la culturista era realmente único en su clase.

Lo más sorprendente de su figura es que Frank Miller, el guionista de comics y cineasta de Maryland, se basó en su imagen para crear el personaje de Elektra para Marvel Comics. Pero no sólo eso, pues la portada del videojuego ‘Athena’ es sus versiones para ZX Spectrum, Commodore 64 y Amstrad CPC de 1987 es una reproducción de una fotografía suya.

Toda una mujer de musculado cuerpo que representaba el busto ideal de las heroínas de la época.
Fotos ochenteras de regalos tecnológicos navideños
En la primera parte de la década de los ochenta del siglo pasado, los microordenadores y las primeras consolas de videojuegos de consumo se convirtieron en ilustres regalos de comuniones, cumpleaños y fiestas navideñas. Todos los niños, y alguna que otra niña, soñaban con hacer realidad su deseo de enchufar en el televisor del salón aquel aparato electrónico, a la sazón tan puntero, que los anuncios comerciales les introducían por los ojos como si fuera una necesidad primordial.
Muchos de aquellos niños consiguieron su ZX Spectrum 48K, su Commodore 64 o su Atari 600XL en aquellas navidades mágicas, y aquí recogemos algunos ejemplos en forma de fotografías de la época. Sin duda un ejercicio de nostalgia y de morriña tecnológica.















