Entradas de febrero de 2020
‘Re-Volt’, el videojuego de los coches teledirigidos

Lanzado al mercado por Acclaim Entertainment en el año 1999, ‘Re-Volt‘ representó uno de los títulos más trepidantes, realistas, vertiginosos y adictivos dentro del género de los videojuegos de carreras, en este caso, de coches de radiocontrol. Con una historia de fondo muy básica que relataba que a la empresa juguetera Toy-Volt se le había ido la mano con su última creación y sus coches RC habían cobrado vida propia, Acclaim nos presentaba en los albores del siglo XXI un producto tan redondo que las críticas positivas y formidables halagos le llovieron a cántaros desde el principio.
‘Re-Volt’ salió en pocos meses para plataformas Windows, PlayStation, Nintendo 64 y Dreamcast. La versión para PC del juego presentaba 28 coches y 14 pistas, a cada cual más entretenida y bien construida, con una física tan buena que la conducción se hacía tremendamente entretenida y realista. Los coches, en tres variantes: eléctricos, de gasolina y especiales, con la posibilidad de clasificarse en varias categorías, a saber, Novato, Amateur, Avanzado, Semi-Pro y Pro. Asimismo, las pistas también se clasificaban según su dificultad para ser dominadas: Fácil, Media, Difícil y Extrema.

Dentro de cada carrera, los competidores corrían para ser los primeros en completar un número preestablecido de vueltas al circuito. Como ayuda, se ofrecían una variedad de potenciadores —con forma de rayo— dispuestos a lo largo de las pistas. Cada potenciador proporcionaba al jugador un arma aleatoria que variaba en su función, desde manchas de petróleo para hacer resbalar a los contrarios hasta fuegos artificiales para disparar o baterías para aumentar la velocidad durante un corto período de tiempo.
‘Re-Volt’ también contaba con un modo multijugador, en línea para PC y de pantalla dividida en las consolas, con dos modos: Carrera Simple y Batalla. En el modo de la carrera simple, los jugadores competían entre sí en las pistas estándar para un solo jugador; el modo de batalla colocaba a los jugadores en una de las cuatro áreas especiales —vecindario, jardín, supermercado o museo— con el objeto de encontrar y recoger estrellas escondidas.

En octubre de 1999, Acclaim Entertainment presenta el ‘Re-Volt Car Editor‘, un plug-in que permitía a los jugadores editar y crear nuevos coches para la versión de PC usando el software ‘3D Studio’. Así, a principios del año 2000, se anunció una secuela titulada ‘Re-Volt 2’, posteriormente renombrada como ‘RC Revenge‘, que se lanzó en agosto del mismo año para PlayStation, seguida de otra versión mejorada unos meses más tarde conocida como ‘RC Revenge Pro‘ para PlayStation 2.
En septiembre del año 2004 vio la luz una versión modificada de ‘Re-Volt’ para máquinas arcade creada por Tsunami Visual Technologies. Este ‘Re-Volt’ presentaba algunos cambios en la jugabilidad y en los gráficos, pero era esencialmente el mismo juego. También se bosquejó una versión para Xbox, pero nunca llegó a publicarse, sin embargo, en julio de 2010, la coreana WeGo Interactive compró todos los derechos del videojuego y terminó por presentar versiones para iOS y Android. En octubre de 2013, la versión para PC vio la luz a través de la distribución digital de videojuegos antiguos de GOG.com.
Aunque Acclaim Entertainment desapareció en el año 2004, los fans del videojuego continuaron apoyando y extendiendo el título, diseñando nuevos vehículos y circuitos y, también, gestionando servidores multijugador. Estos dedicados fans crearon también un cliente multiplataforma de código abierto llamado ‘RV House‘, software que ya no funciona y que permitía a los jugadores conectarse y jugar en línea. Lo último de lo último ha sido el proyecto RVGL, una reescritura total y multiplataforma del código fuente original de ‘Re-Volt’ que se ejecuta de forma nativa tanto en Windows como en GNU/Linux como en Android.

‘Re-Volt’ para PC vendió 16.528 copias en 1999 sólo en EE UU. Tras su lanzamiento inicial, las versiones de Dreamcast y PC recibieron elogios de la crítica, alabando los gráficos y el entorno del juego, el manejo realista y el diseño de mapas, la jugabilidad, la interfaz y hasta el sonido. No ocurrió más de lo mismo con las versiones de Nintendo 64 y PlayStation, que acumularon peores críticas.
Fue un gran juego que, a día de hoy, ha envejecido de una manera estupenda y todavía puede ser disfrutado de una manera genial.
El profesor que pirateó la señal de televisión polaca con un ZX Spectrum y un transmisor casero

En los años ochenta del siglo pasado, la Perestroika de Mijaíl Gorbachov amenazaba con la disolución de la Unión Soviética, tal y como la conocíamos, con el objetivo de reformar y reorganizar el sistema socialista. Las repúblicas soviéticas y países afines vivían una situación muy delicada, entre ellos Polonia, y se llenaban de grupúsculos, sindicatos y asociaciones disidentes. El grupo polaco que mejor representaba aquel descontento con el gobierno era Solidarność (Solidaridad), una federación sindical que llegó a sumar nueve millones de miembros alrededor de todo el país, aprovechando la debilidad de los líderes impuestos por el Partido Comunista.
El 13 de diciembre de 1981, el presidente del gobierno polaco, el Mariscal Wojciech Jaruzelski, declaró la ley marcial y encarceló a la mayoría de los dirigentes de Solidarność. Sin embargo, sus miembros de base no abandonaron la lucha, impulsando acciones de protesta, como la creación de emisoras de radio clandestinas e ilegales para emitir al país sus mensajes subversivos. Tras varias semanas, aquellas maniobras no les parecieron suficientes, y decidieron proponer la opción de jaquear una señal de televisión en horario de máxima audiencia, algo que elevaría su mensaje a la categoría de planetario.
Aquella acción de rebelión que podría parecer una utopía fue llevada a cabo gracias a los conocimientos de Eugeniusz Pazderski, un profesor de la Universidad de Toruń —ciudad al norte del país— y responsable del observatorio de radioastronomía local.

Pazderski trabajaba en lo que se conoce como interferometría de muy larga base, o interferometría de base ancha (VLBI, siglas en inglés de Very Long Baseline Interferometry), algo que consiste en la observación de uno o varios objetos celestes con la ayuda de un gran número de radiotelescopios ubicados en distintas partes de nuestro planeta. En aquella época en la que el GPS era prácticamente desconocido para el común de la sociedad civil, los relojes atómicos de los distintos radiotelescopios habían de sincronizarse haciendo uso de la señal de televisión: modificando sustancialmente un receptor para extraer la señal de cada cuadro o fotograma, se podía medir la cantidad de microsegundos trascurridos entre cada golde de reloj atómico y la señal de fotograma más cercana, pudiendo sincronizar así el resto de dispositivos a lo largo del continente europeo.
Aquella práctica llevó a Pazderski a caer en la cuenta de que, básicamente, habían expuesto la señal pública de sincronización televisiva y, si se podían utilizar las frecuencias (también públicas) de radio para emitir de manera clandestina, ¿por qué no hacer lo propio con las frecuencias de televisión? En aquellos momentos acababa de enterarse de las transmisiones de Solidarność y decidió echar una mano técnica.
Por lo tanto, Eugeniusz Pazderski se alió con los miembros sindicales. Él se daba cuenta de que no podría ser capaz de transmitir por una frecuencia propia, porque habría necesitado mucha potencia, además de una audiencia en dicha frecuencia, algo difícil de conseguir. Lo ideal era, pues, utilizar la frecuencia ya existente de los programas oficiales, asegurándose así un gran número de espectadores en horarios clave y, asimismo, sin ser necesaria una gran potencia de emisión, pues la idea consistía en incluir un mensaje superpuesto en pantalla a la emisión legal. Este mensaje no podría ser una señal compleja, sino unos cuantos píxeles de caracteres de texto a intervalos de tiempo calculados para encajarlos con la sincronización televisiva.

Pazderski trabajó durante varias noches en el observatorio (cuando no había nadie más en el edificio) en un transmisor que consistía en un generador de una señal portadora de 50 MHz (la frecuencia de la televisión pública polaca) y un amplificador multietapa clase D. Para la generación del texto sobreimpreso, utilizó un ZX Spectrum de Sinclair que él mismo había adquirido en Holanda en un viaje de trabajo y en el que había invertido todos sus ahorros. Mediante una serie de modificaciones, consiguió unir la salida de vídeo del microordenador al trasmisor de televisión. Tuvo serios problemas con la alimentación de todos los componentes y con su refrigeración, pero una tarde de septiembre, Pazderski consiguió ver dos mensajes en su propio televisor que rezaban (en polaco): “Solidarność Toruń: Boicotear las elecciones es nuestro deber” y “Solidarność Torun: Ya está bien de subidas de precio, mentiras, represión”.
El 14 de septiembre de 1985, los ciudadanos de Toruń encendieron su aparato televisor para ver una serie de moda cuando, de pronto, las palabras blancas superpuestas en sus imágenes comenzaron a tapar la trama de fondo. Aquello formó un buen revuelo entre la población, pero es que doce días después, los mismos lemas se pudieron ver superpuestos en el informativo vespertino del gobierno. ¡La acción revolucionaria había sido todo un éxito!
En el siguiente vídeo podemos ver imágenes de aquellos momentos.
Pazderski fue descubierto y detenido, pasando cuarenta horas bajo arresto. De vez en cuando le llamaban para interrogarle, pero no consiguieron sacar nada en claro y, al final, fue puesto en libertad. Sus colegas del observatorio también fueron arrestados y, poco a poco, liberados. Cuando salieron, comenzaron a diseñar un prototipo para poder producir en masa un nuevo transmisor que cualquiera pudiera utilizar, con mucha más potencia y sintonizable, aunque poco tiempo después abandonaron el proyecto.
Y esa fue la historia de uno de los primeros jaqueos informáticos con motivaciones políticas, con los instrumentos tecnológicos que tenían a mano, mucha creatividad, ciencia y bastante paciencia. Todo un logro de carácter retro.

