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Ana María Méndez, el azote de la SGAE

Ana María Méndez

Ana María Méndez

Ana María Méndez es una mujer con un par de cojones bien puestos, aunque ello en sí sea una paradoja inverosímil. Copropietaria de la tienda barcelonesa Traxtore, una pequeña empresa informática de cara al público, en junio de 2004 fue auditada por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y obligada a abonar 48.000 euros en concepto de canon digital correspondiente al período 2002-2004. Esta cantidad, como otras tantas que aplica impunemente la entidad privada, salió de la nada, sin justificación lógica, ya que en aquella época no estaban aplicadas las tarifas digitales

Aun habiendo conseguido rebajar el total a sólo 18.000 euros, Ana María se negó a abonar el monto. La SGAE, haciendo uso de su particular condición moral que la hace estar por encima del bien y del mal, demandó a la mujer ante un juzgado mercantil. Ana María perdió el juicio (no el de la cabeza, el del juzgado; aunque vaya usted a saber en estos casos). 

Lejos de amilanarse, la empresaria catalana presentó un recurso ante la Audiencia de Barcelona, que elevó el caso al Tribunal de la UE para conocer si el sistema de gravamen español era conforme a la directiva europea. La sentencia, de octubre de 2010, daba la razón a Ana María y cuestionaba las abusivas prácticas de la SGAE para con los consumidores y comerciantes. Además, ¿a quién se le ocurre cobrar un canon digital con carácter retroactivo de los años de los que no existía el gravamen y los fabricantes no lo aplicaban a los revendedores? Efectivamente, sólo a la SGAE. 

Ana María Méndez decidió crear la asociación Apemit (Asociación Española de Pequeñas y Medianas Empresas de Informática y Nuevas Tecnologías), una alianza de comercios tecnológicos afectados tanto por agresiones de las entidades de gestión como por aquellos fabricantes e importadores que incumplen con la Ley de Garantías. Asimismo, puso en marcha un sitio web con toda la documentación del caso. Hoy, Apemit está integrada en la plataforma Todoscontraelcanon

Contaba en una entrevista que le solicitaban «el canon con carácter retroactivo y no con las tarifas digitales pactadas, sino con las analógicas que se colocaban en las cintas de audio y vídeo. Por cada DVD virgen que he vendido me exigen 1,20 euros más IVA; si yo gano 12 euros con cada tarrina de 100 que vendo, ¿cómo me pueden pedir 120 euros más IVA por ella?». Una auténtica vergüenza digna de ser perpetrada por Golfos Apandadores

El problema reside en que la resolución del tribunal de la UE no obliga a los tribunales españoles a nada, sino que simplemente considera y valora lo que a su entender es un abuso de poder. Esta claro que al Gobierno Español (y a la oposición también) se la soplan todas estas gilipolleces europeas. España debe estar siempre a nivel europeo, según nos comentan desde arriba, por eso nos suben los impuestos, el precio de los carburantes o las tarifas eléctricas, porque somos los que menos abonamos del continente. Sin embargo, qué casualidad que siempre se les olvida europeizar los sueldos, las ayudas sociales, los salarios mínimos o los importes de los cánones digitales. Panda de sinvergüenzas, eso es lo que son. 

Según un informe del Centro de Estudios Enter (qué agrupa a grandes empresas del sector tecnológico, así como al organismo estatal Red.es), el canon digital representa un 60% del precio de un DVD en España. La misma fuente señala que la aplicación de este canon al reproductor iPod de 30 GB puede suponer un sobrecoste de 90,6 euros, frente a los 2,56 euros o 9,87 euros que se paga en Alemania e Italia respectivamente. En fin. 

Y para colmo, gracias a la ministra de Cultura que nos ha tocado sufrir, parece que la SGAE va a seguir actuando en la sombra como un organismo privado erigido en juez, policía y legislador ad hoc. Esto es como la bola esa de nieve que crece tanto, tanto, pero tanto, que al final o se rompe en mil pedazos contra un tronco y se va a tomar por culo, o aplasta todo a su paso hasta hacerse inmensa y colosal. Es una pena que la nieve, al final, siempre se derrita cuando sale el sol. Se siente.

Historia de la Universidad de Stanford: leyenda, ‘meme’ y realidad

Familia Stanford (vía stanford.edu)

Familia Stanford (vía stanford.edu)

Leland Stanford y su mujer Jane fueron los fundadores, el 1 de octubre de 1891, de la hoy prestigiosa Universidad de Stanford. Alrededor de esta sucinta información han corrido ríos de tinta mecanográfica, y de tinta china también. La creación de la Universidad de Stanford tiene tanto de leyenda, como tan poco de realidad, que la fábula supera a la verdad en más de una ocasión. Y es que nos gustan tanto los bulos románticos que no se ajustan a la objetividad, que daríamos un brazo porque aquello que nos han contando fuera lo que pasó. Pero no, I’m sorry.  

Comencemos por lo que no es verdad, sino mito. Una mujer y su esposo, vestidos ambos con trajes de algodón barato, bajaron del tren un día de 1891 en Boston, Massachusetts. Caminaron lentamente hacia la Universidad de Harvard (en Cambridge), con la intención de hablar con su presidente.  

Al llegar, la secretaria de dirección les comentó que aquello era una misión imposible, que su jefe no recibía a cualquier persona que en la puerta se presentara y que tenía menos tiempo que perder que el necesario. Pero aquella respuesta no desanimó a la pareja, que contestaron que se quedarían allí sentados, sin prisa, hasta que el hombre pudiera recibirlos.  

La pretendida arrogancia del matrimonio intimidó a la muchacha que, después de comprobar que las personas no tenían intención alguna de marcharse, decidió hablar con su superior. Hay ahí un par de pordioseros que desean parlamentar con usted, alguien que no merece su tiempo, pero es que no se van ni con agua hirviendo. Tal vez, si conversa usted con ellos unos minutos y les agrada, entonces, y sólo entonces, es posible que abandonen el campus y se vayan contentos. El presidente, con mohín adusto, asintió y aceptó recibir a los mendigos.  

Jane Stanford se dirigió al importante hombre, comentándole su propósito de ellos. El caso es que teníamos un hijo estudiando en esta universidad, pero lamentablemente murió hace unos días en un accidente. Él amaba Harvard, y mi esposo y yo desearíamos levantar algo en su memoria en algún lugar del campus, si es posible.  

El director de la universidad recorrió con sus ojos a aquella pareja y esbozó una taimada sonrisa. No me interesa en absoluto, señora. No podemos erigir una estatua por cada persona que haya estudiado en Harvard y posteriormente haya fallecido. Leland Stanford, el marido, le comunicó a su interlocutor que su intención no era la de levantar una estatua, lo que ellos deseaban era donar un edificio al centro que llevara el nombre de su hijo, honrando así su memoria.  

¿Un edificio? ¿Tienen la más remota idea de cuánto cuesta un edificio? Nosotros hemos invertido hasta ahora más de siete millones y medio de dólares en la construcción de todos los edificios que componen la universidad.  

Los extraños visitantes quedaron en silencio, intercambiaron miradas durante unos segundos y exhalaron un pequeño suspiro al unísono. ¿Siete millones y medio de dólares? ¿Tan poco cuesta iniciar una universidad? No se preocupe, señor presidente, ya no robaremos más de su precioso tiempo. Levantaremos una universidad nueva en memoria de nuestro difunto hijo. Y abandonaron el lugar dejando al hombre en un estado de confusión y desconcierto.  

Esta es la leyenda que, con la ayuda de Internet, se convirtió en meme y viajó de correo electrónico en correo electrónico en forma de PPS. Varios blog y páginas web lo recogieron en su haber, difundiendo la falsa noticia a una velocidad de vértigo.  

Sin embargo, la realidad es mucho menos sensiblera. La verdad es que Leland Stanford era, en 1876, gobernador de California. En aquella época compró 650 hectáreas de terreno con el fin de construir una enorme granja de caballos, a la que llamaría Palo Alto Stock Farm. Más tarde adquirió las propiedades colindantes, llegando a juntar más de 8.000 hectáreas en total. La pequeña ciudad que iba emergiendo tomó el nombre de Palo Alto por cuenta de una gran secuoya que había en la zona, junto al arroyo de San Francisquito.  

Leland Stanford se crió y estudió derecho en Nueva York para, posteriormente, mudarse al oeste del país llamado por la fiebre del oro. Como muchos de sus contemporáneos ricos, hizo su fortuna en el mundo de los ferrocarriles. Era el líder del Partido Republicano, gobernador de California y, más tarde, senador de los EE. UU. Él y su mujer, Jane, tuvieron un hijo, Leland Stanford Junior, que murió de fiebre tifoidea con quince años, en 1884, cuando la familia estaba de viaje por Italia. Pocas semanas después de su muerte, los Stanford decidieron que, debido a que ya no podían hacer nada por su propio hijo, «los hijos de California serán nuestros hijos«. Y rápidamente se dispusieron a encontrar una manera duradera para recordar y honrar la memoria a su amado y difunto retoño.  

Universidad de Stanford

Universidad de Stanford

Barajaron varias posibilidades, como un museo o una escuela técnica, pero al final se decidieron por una universidad en California (aunque, finalmente, también crearon un museo). Sí que es cierto que visitaron al presidente de la Universidad de Harvard, a la sazón Charles William Eliot, pero fue únicamente para recibir consejos y recomendaciones a la hora de iniciar el proyecto. La verdad es que estuvieron reunidos también con el director de la Universidad Cornell de Nueva York, con los responsables del MIT (el Instituto Tecnológico de Massachusetts) y con el director de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore. De todos ellos se llevaron ideas para fundar su institución, y la Universidad de Stanford abrió sus puertas el 1 de octubre de 1891. Realmente, su nombre original es Universidad Leland Stanford Junior.  

Sería interesante estudiar la manera en la que se forma un bulo. Como, de una historia original, nace una leyenda que cautiva a propios y a extraños solapando la verdad y decorando los hechos primigenios. Internet es, además, el medio actual más propio para la difusión de estas fábulas en forma de meme de fenómeno mundial. Hay que tener cuidado con lo que leemos en la Red, porque no siempre puede ser toda la verdad.

De Facebook, ataúdes, muerte e hijos de puta

Kathleen Edwards

Kathleen Edwards

Kathleen Edwards es una niña norteamericana de siete años afectada, en fase terminal, por la enfermedad de Huntington, el trastorno genético neuropsiquiátrico y hereditario conocido antiguamente como el baile de San Vito. La enfermedad ya se cobró hace poco la vida de su madre, Laura Edwards, a la temprana edad de 24 años. El padre de la pequeña, Robert, contempla como la vida de su hija se desvanece poco a poco entre sus brazos, mientras el inexorable final se acerca a sus vidas. 

Si bastante tiene esta familia con soportar el peso de la peor de las desgracias, hace poco más de tres meses hubo de sufrir un agravio mayor. Los Edwards son vecinos de Scott y Jennifer Petkov, calificados ahora como la pareja más cruel del país, por los medios más políticamente correctos, y como dos auténticos hijos de la gran puta y desechos humanos putrefactos, por el resto. 

Jennifer y Scott Petkov (vía Fox 2 News)

Jennifer y Scott Petkov (vía Fox 2 News)

Una fiesta de cumpleaños en casa de los Edwards tuvo la culpa de todo. Jennifer Petkov envió un SMS a sus vecinos para tantear la posibilidad de que sus hijos acudieran a la celebración. El destino quiso que aquel mensaje no llegara correctamente, no se leyera a tiempo o se olvidara su respuesta. Desde aquel entonces, los Petkov tomaron la no invitación como una afrenta y comenzaron los acosos a la pobre niña enferma. 

Jennifer Petkov creó un grupo en Facebook para mofarse de la pequeña y reírse de su cercana muerte. Colgó fotografías de la madre de Kathleen rodeada por los brazos huesudos de la representación de la muerte y, también, otras de la cara de la niña sobre dos tibias cruzadas, a guisa de bandera pirata macabra. 

Siniestros fotomontajes creados por Jennifer Petkov (vía Fox 2 News)

Siniestros fotomontajes creados por Jennifer Petkov (vía Fox 2 News)

El odio irracional de esta pareja hacia Kathleen Edwards llegó al punto de estacionar frente a su casa una camioneta con un ataúd negro, en su parte trasera descubierta, en el que se podían leer mensajes como Death proof o Death machine. En el siguiente vídeo (en inglés) se puede ver la mencionada camioneta, así como fotografías de la cuenta de Facebook y una pequeña y vomitiva entrevista a la principal acosadora (Jennifer Petkov) donde se jacta de sus enfermos actos y se pone en evidencia como integrante de la raza humana. La mujer llega a contestar a la reportera de la Fox que todo lo han hecho por «satisfacción personal» y, asevera en inglés algo que no he sido capaz de traducir más allá de lo literal: «Because it rubs their ass raw«. El significado debe de ser horrible, porque la periodista contesta «eso suena enfermo». (Aprovecho para hacer un llamamiento a los agudos lectores de este blog con el fin de que envíen el significado de esa expresión a través los comentarios).

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=xVWVTc6dGaw[/youtube] 

En fenómeno saltó de los medios televisivos a Internet, donde se convirtió en un asunto viral que corrió de blog en blog y de web en web. Enseguida se generaron protestas online en contra de esta pareja de anormales, y los propios vecinos de la zona donde viven salieron a la calle para protestar por tales actitudes tan reprobables. Sus actos de humillación se volvieron contra ellos. Facebook floreció de páginas a favor de la chiquilla y en contra de los Petkov, millones de personas de todo el mundo transmitieron su apoyo a la familia, representantes de Toys ‘R’ Us regalaron multitud de juguetes a la niña y los responsables del espectáculo ‘Disney On Ice’ la convidaron como invitada de honor a uno de sus pases. Recibieron, también, miles de dólares desde todos los lugares del planeta para ayudar a la muchacha. 

Como no podía ser de otra manera, los Anónimos congregados en 4chan declararon acciones inmediatas contra la pareja. Y eso ya da más miedo. Jennifer Petkov salió al paso enseguida, eliminando el grupo de Facebook, pidiendo públicas disculpas a la niña y a su familia y manifestando que no era su intención que una disputa vecinal se convirtiera en una bola de nieve tan grande. Vamos, que le vieron las orejas al lobo y se acojonaron con todas las letras. Además de bastardos, cobardes. 

Scott Petkov fue sancionado en su trabajo nada más conocerse los hechos. Al día siguiente retiró la camioneta con el ataúd por miedo a perder el empleo. Su mujer aseguraba entre lágrimas que su marido es un buen hombre, que no tiene nada que ver en todo esto. Un hijo de ambos tuvo que ser enviado a casa desde el colegio por una pelea con un compañero. Una familia que se deshace a causa de una madre desequilibrada. 

Y es que la tal Jennifer esta no debe de ser trigo limpio. Resulta que, posteriormente, apareció la noticia de que sería inculpada por intentar atropellar a otra vecina con intención de matarla. La vecina, Tana Boling, asegura que sucedió cuando cruzaba la calle para hablar con Rebecca Rose, la abuela de Kathleen Edwards. Jennifer Petkov fue acusada de asalto con arma peligrosa y de conducción temeraria. Su familia corrió con el gasto del diez por ciento de la fianza para sacarla de la cárcel. En fin, que menuda individua. 

Los psicólogos aseguran que realmente ella no tiene remordimientos por sus actos y que necesita ayuda inmediata. Mientras tanto, el padre de la pequeña Kathleen Edwards ha hecho un llamamiento a la familia Petkov: «Déjennos solos, eso es todo lo que queremos. No hace falta ningún comentario más acerca de nuestra hija“, ha solicitado. Que así sea.

Historia de un garaje

Garaje HP

Garaje HP

En 1938, los ingenieros de la Universidad de Stanford William Hewlett y David Packard, compañeros de carrera y grandes amigos, decidieron montar en el pequeño garaje de Packard su primera empresa de electrónica. El garaje en cuestión, sito en el número 367 de Addison Avenue, en Palo Alto (California) incita a pensar que, en aquel entonces, en Palo Alto había más garajes que coches, porque futuros grandes empresarios comenzaron sus meteóricas carreras en un lugar similar.

Bill Gates y Paul Allen desarrollaron la primera versión de su BASIC para un Altair 8800 en un garaje parecido, y Steve Jobs y Steve Wozniak fabricaban a mano sus primeros Apple en otro garaje. También Chad Hurley y Steve Chen, fundadores de YouTube, comenzaron su proyecto en un garaje, y Larry Page y Sergey Brin diseñaron su primera versión de Google en un garaje alquilado.

Hewlett y Packard desarrollaron un oscilador de audio de precisión, el conocido como Modelo 200A. Utilizaron una bombilla como resistencia, para estabilizar la temperatura del circuito, lo que les permitió simplificar el dispositivo y reducir el precio de venta a 54,40 $, en lugar de los 200 $ que valían otros modelos menos estables del mercado.

El 1 de enero de 1939, los dos ingenieros fundaron la empresa Hewlett-Packard y consiguieron sacar al mercado el modelo 200B de su oscilador. Este aparato tuvo como primer cliente a los estudios Walt Disney Pictures, que compraron ocho para sincronizar los efectos de sonido a la película Fantasía. HP ha llegado a convertirse hoy en una de las compañías de tecnologías de la información más importantes del mundo.

En 1987 este garaje fue declarado lugar de nacimiento de lo que, con los años, sería Silicon Valley, el territorio técnicamente más avanzado del mundo. Los empresarios fundadores no pararon hasta intentar recuperar la pequeña construcción de madera, y en el año 2000, HP logró hacerse con el garaje y la vivienda anexa. En el año 2005 terminaron su restauración por completo con el fin de preservar este legado.

El garaje HP restaurado

El garaje HP restaurado

En el año 2007, el garaje de HP fue declarado Lugar Histórico de Estados Unidos, una conmemoración realmente importante y que otorga a la construcción carácter de lugar histórico como lo pueden ser la isla de Alcatraz, las cataratas del Niágara o el Gran Cañón.

David Packard falleció en 1996, a la edad de 84 años; William Hewlett murió en el año 2001, contando con 88 años de edad. Seguramente ambos se fueron felices al ver sus sueños cumplidos y su garaje en manos de la empresa que surgió del interior de sus cuatro paredes.

David Packard y William Hewlett con su garaje al fondo

David Packard y William Hewlett con su garaje al fondo

La Papelera de reciclaje: una historia de robos y patentes

Papelera de reciclaje

Papelera de reciclaje

Nuestra querida amiga la Papelera de reciclaje, como se la conoce en el sistema operativo que la popularizó, probablemente nos haya salvado de más de un apuro, cuando creíamos haber borrado por siempre jamás algo que ella, diligente, guardaba con celo para devolvérnoslo intacto. Sin embargo, Microsoft no fue, ni de lejos, el inventor de esta funcionalidad de los entornos operativos actuales. La historia tiene mucha más enjundia

Windows 95 (1995) fue el primer sistema de Microsoft en introducir la Papelera de reciclaje en el Escritorio, aunque bien es cierto que las últimas versiones de MS-DOS (desde la versión 5.0) disponían del comando UNDELETE que hacía las veces de recuperador de archivos borrados de una forma bastante macarrónica. 

En MS-DOS 6.0 (1993), Microsoft implementó la primera función de recuperación de archivos eliminados más parecida a su futura Papelera de reciclaje. Se llamaba Delete Sentry y tenía la capacidad de interceptar los ficheros borrados por el usuario para enviarlos a un directorio oculto \SENTRY en la raíz del disco. Delete Sentry se cargaba automáticamente en el inicio (vía el archivo AUTOEXEC.BAT) y purgaba, o eliminaba definitivamente, todo lo borrado después de siete días o cuando el 20% del disco duro estaba utilizado por archivos desechados. 

¿Qué sucedió entre MS-DOS 6.0 y Windows 95? ¿Por qué Microsoft dejó en el olvido esta característica? La verdad es que en ningún momento se olvidó de ella, sino que tuvo problemas legales con Apple, ya que en los primeros entornos gráficos de la compañía de la manzana mordida aparecía una arcaica papelera para archivos eliminados. Steve Jobs se creía dueño y señor de la idea y no le permitió a Bill Gates la utilización del sistema de reciclado bajo amenazas de demanda. 

Papelera de Microsoft Windows 95

Papelera de Microsoft Windows 95

La realidad es que la primera versión de Windows (1983) era un poco patatera en su funcionamiento y tuvo muy poca repercusión, en buena parte por las patentes de Apple que, papeleras aparte, tampoco autorizó a Microsoft el empleo de ventanas que se solaparan o la utilización de tareas múltiples. Años después, un juez consideraría que las demandas de Apple no tenían consistencia legal, y permitió a Microsoft desarrollar su sistema plenamente. 

Apple introdujo la primera papelera en su ordenador llamado Lisa (1983), un equipo muy avanzado para la época, con soporte multitarea, memoria virtual o soporte para ratón, entre otras singularidades. Sin embargo fue un fracaso total de ventas debido a su elevado precio; un Apple Lisa, en enero de 1983, costaba 9.995 $. Casi nada. 

La papelera del Lisa se llamaba Wastebasket (algo así como «cesta de desperdicios» en castellano). Tenía una manera de funcionar bastante similar a lo que conocemos ahora, permitiendo arrastrar y soltar documentos o carpetas encima de ella para eliminarlos. Asimismo, desde el menú Housekeeping de la interfaz disponíamos de la opción Empty "Wastebasket", que permitía vaciar la papelera. 

Papelera de Apple Lisa

Papelera de Apple Lisa

Es curioso manejar un Apple Lisa y ver que los, por poner un ejemplo, sistemas Windows actuales mamaron intensamente su GUI de aquellos tiempos. Elementos como la papelera, el portapapeles o la jerarquización de los discos, y características como el doble clic, el copiar, cortar y pegar o el deshacer, son piezas o ingredientes omnipresentes desde finales de los años setenta. 

El aspecto y el funcionamiento de esa papelera del Lisa poco cambiaría en los posteriores Macintosh de Apple, ya que mantiene su aspecto de cubo de basura metálico, aunque si bien en Lisa tiene la tapa abierta, después la dibujarían con la tapa cerrada. Lo que sí varió es el nombre, ya que la empresa de Jobs decidió pasar a llamarla simplemente Papelera (Trash, en las versiones inglesas), que es el nombre que ha arrastrado hasta la actualidad. 

¿Pero, por qué se cambió el nombre de forma tan repentina? ¿Es posible que en Apple tuvieran también problemas con patentes de terceros? Mucho más que posible, y es que a Steve Jobs, cuando intimidaba duramente a Bill Gates para que no utilizara su papelera, se le olvidó mencionar un pequeño detalle: la idea de la papelera no era suya, sino de la empresa Xerox PARC, una división de Xerox Corporation, con sede en Palo Alto (California), fundada en 1970 como consecuencia directa del fenomenal éxito de la empresa matriz y con el objetivo de investigar en las nuevas tecnologías. 

La compañía Xerox PARC ha pasado a la historia por ser la creadora de muchos de los estándares tecnológicos actuales, pero también por su incapacidad para hacerlos cristalizar en productos que fueran comercializables y económicamente rentables. Han sido los demás los que se han apropiado muchas veces de sus inventos y los han hecho famosos y populares

Xerox PARC es conocida y reconocida por ser la primera empresa en desarrollar un ordenador personal con interfaz gráfica, más o menos agradable, y con un concepto de lo que hoy conocemos como Escritorio. Ello lo plasmó en dos de sus creaciones, el Xerox Alto (1973) y, sobre todo, el Xerox Star (1981). Este último incluía una papelera denominada, curiosamente, Wastebasket. Qué casualidad, ¿verdad? 

Papelera de Xerox Star

Papelera de Xerox Star

Xerox Star (formalmente Xerox 8010 Star Information System) fue el primer sistema comercial en incorporar varias tecnologías que han llegado a ser hoy en día corrientes en computadores personales, incluyendo la pantalla con imágenes del tipo mapa de bits (en lugar de sólo texto), una interfaz gráfica de usuario basada en ventanas, iconos, carpetas, control del ratón, red Ethernet, servidores de archivos, servidores de impresión y e-mail. Impresionante para la época, pero cierto. 

Steve Jobs se dio un paseo por las oficinas de Xerox PARC en Palo Alto en 1979 y quedó profundamente impresionado con las interfaces gráficas de usuario. Se enamoró tanto de aquellos entornos revolucionarios que volvió a Apple con la idea entre ceja y ceja de copiar esa tecnología para su próxima máquina, el Apple Lisa. 

Quizás tanto robo de ideas llevó a Xerox PARC a patentar el icono de su Wastebasket en 1988; por lo menos que no nos birlen el dibujo, pensarían. El funcionamiento de esta papelera era muy similar al que conocemos hoy en día, como un contenedor intermedio de archivos eliminados que, eventualmente, se podían recuperar antes de vaciarlo por completo. 

Primera página de la patente del icono de Xerox

Primera página de la patente del icono de Xerox

En fin, Xerox PARC inventa la rueda, Apple la redondea y Microsoft le pone un agujero, pero luego dicen todos que la cosa es suya, no del otro. En concepto de software propietario y diseño cerrado, Microsoft se ha llevado las bofetadas de más de medio mundo a lo largo de los años, pero empresas como Apple han sido (y siguen siendo) más restrictivas con mucho

Pero no sólo Microsoft y Apple se beneficiaron del trabajo de Xerox PARC, otras muchas empresas chuparon del bote en mayor o menor medida. Compañías como Atari, Commodore, Digital Research, Sun Microsystems o Adobe desarrollaron productos que fueron inspirados o influenciados directamente por la interfaz de usuario del Xerox Star. 

Las patentes son al software lo que los derechos de autor a la música. No se pueden poner barreras al campo, y menos en una era digital e informatizada como en la que vivimos. El software libre (que no gratis) y el código abierto siempre han sido la solución, lo que ocurre es que la mayoría todavía no lo han sabido ver porque están cegados por el deslumbrante color verdoso de los billetes de un dólar.

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