No vuelvo a comprar un disco original en mi vida

Teddy Bautista
Resulta que el bueno de Teddy concede una entrevista que aparece publicada en Heraldo.es, en el marco de un acto organizado por los Ejecutivos y Directivos de Aragón. Y comenta, entre otras perlas, que «si se exime a las empresas del canon, los particulares pagarán más» (sic). Y a mí se me revuelven las entrañas cuando oigo cosas como esta.
El canon remuneratorio y el concepto de copia privada fueron introducidos en España hace décadas (a finales de los ochenta), cuando la industria observó que la copia de casetes musicales (mediante los famosos aparatos de doble pletina) era algo de todo punto imparable. En lugar de luchar contra aquella primigenia piratería a golpe de sentencia judicial, llegaron a un acuerdo para recaudar lo que decían perder en concepto de ventas musicales, aplicando una suerte de impuesto añadido al precio final de las cintas vírgenes de casete. Pero esto lo cuenta mejor David Bravo que yo.
Con el paso de los años, y tras la aparición de Internet, la SGAE se ha ido creciendo y ha conseguido que el famoso canon se aplique, ya no sólo a los medios digitales en los que se pueda grabar y reproducir ilegalmente una obra original, sino a elementos tan absurdos como una impresora, un teléfono móvil, un escáner o una memoria USB. Argumentan motivos tan inverosímiles como que con un móvil (que disponga de funciones de MP3) se puede reproducir música ilegal, y también dicen que con un escáner casero se puede duplicar un libro al completo (¡pues vaya trabajito!).
Y yo digo: ¿de los cedés y deuvedés que utilice para mis archivos personales, quién me devuelve el canon? Pagamos obras intelectuales y artísticas cientos de veces sin haberlas adquirido. En este país se compran miles de soportes digitales, de teléfonos celulares, de impresoras, de fotocopiadoras, y demás aparatos que se emplean exclusivamente de manera individual y propia. ¿Por qué hemos de pagar por ello un impuesto revolucionario que dispone una empresa privada con la connivencia, el beneplácito y la complacencia del Gobierno de España y de la Ministra de Cultura? Para que, encima, nos amenacen con el aumento del gravamen porque les ha picado la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Lo siento, pero yo me niego.
¿Y cómo luchar contra esta injusta postura? Evidentemente, el rechazo al pago no es una buena vía; cuando se compra algo hay que abonarlo religiosamente, y el vendedor no tiene culpa del incremento de los apandadores. Mi apuesta va mucho más allá. Consiste en, simplemente, no volver a pagar por nada, absolutamente nada, en la vida. Ni un disco de música, ni una película, ni una serie de televisión, ni un documental, ni un videojuego, ni un libro, ni nada que se pueda descargar de Internet.
Teóricamente el canon suple estos actos de piratería (ya que no hay ánimo de lucro ni perjuicio de terceros en ellos), y con lo que pago y he pagado por artículos que nunca he dedicado a los supuestos que ellos apuntan, desde luego he sufragado con creces todo lo que me baje o me pueda bajar en el futuro. ¡A robar a un camino, señor Bautista!
Algoritmos de redondeo

Redondeando ando
Redondear un valor significa reducir su precisión, ajustar a determinado número de decimales una serie de guarismos, perdiendo exactitud en el resultado final. Generalmente, esa precisión menguada no es significativa o la consideramos despreciable, y es que no podemos pretender que nuestros limitados cerebros humanos trabajen con infinitos decimales de concreción.
Un ejemplo muy sencillo podría ser, como comentábamos al principio, el efecto de redondear una cantidad que es media aritmética del precio en euros de varios artículos a la venta. Aunque los precios sólo cuenten con dos decimales (precisión de céntimo), es más que probable que su media dé como resultado un valor de muchos más decimales (o infinitos decimales, incluso). Un resultado de 5,18686 € no es manejable para nosotros, por lo que optamos por redondearlo a 5,19 € (ya que el tercer decimal es mayor que cinco). El valor es menos preciso, por lo que no es válido realmente, pero lo adoptamos como tal.
Pero este no es el único método de redondeo que existe, hay muchos más. Según el caso, debemos considerar utilizar un algoritmo que minimice los efectos de la pérdida de precisión, especialmente en el caso de múltiples iteraciones de procesamiento. Esto es, los errores aumentan significativamente con el tiempo debido a la realización de operaciones de redondeo sobre datos previamente ya redondeados.
NOTA: Se utiliza el punto (.) como separador decimal en todos los ejemplos, cosa que no me hace ninguna gracia, pero es más legible para ti.
Truncamiento
Es el redondeo menos preciso. Consiste en truncar o cercenar el valor eliminando por completo la parte decimal, quedándonos exclusivamente con la parte entera. Así pues, 3.15 daría como resultado 3, y 3.87 daría como resultado también 3. Es el procedimiento que utiliza la función Fix de Visual Basic o el método Math.Truncate de los lenguajes de programación del entorno .NET Framework.
Es un ejemplo de redondeo simétrico, porque afecta al valor absoluto de números positivos y negativos de la misma manera. Así, el truncamiento de -3.87 es -3.
Redondeo al más cercano
Es el algoritmo más intuitivo y el que más utilizamos en la vida real. En este caso valores como 3.1, 3.3 ó 3.4 se redondean a la baja a 3, mientras que valores tales como 3.6, 3.8 ó 3.9 se redondean al alza a 4. El problema está en qué hacer con valores del tipo 3.5. De hecho, este redondeo al más cercano puede considerarse como un superconjunto de dos opciones complementarias denominadas redondeo hacia arriba y redondeo hacia abajo, que vemos a continuación.
Redondeo hacia arriba (aritmético)
Conocido también como redondeo aritmético, es un subconjunto del anterior que asociamos al tipo de redondeo que nos enseñaron a utilizar en el colegio. En este caso, un valor de 3.5 se redondea a 4 (hacia arriba). Con este nivel de precisión, y para este ejemplo concreto, podemos considerar que hay 10 valores que comiencen con un 3 en el lugar más significativo (3.0, 3.1, 3.2, 3.3, 3.4, 3.5, 3.6, 3.7, 3.8 y 3.9). Sobre esta base, tiene sentido que cinco de los valores se redondeen a la baja y otros cinco al alza, repartiendo la exactitud equitativamente. De este modo, los cinco valores que van desde 3.0 hasta 3.4 se convierten en 3, y los restantes cinco valores (de 3.5 a 3.9) se redondean a 4.
Este algoritmo puede implementarse con redondeo de forma simétrica (donde -0.5 sería -1) o de forma asimétrica (donde -0.5 se redondearía a 0). Y es que algunos matemáticos y desarrolladores de sistemas consideran que redondear «hacia arriba», por ejemplo, -3.5 sería alcanzar un valor de -4 (de forma simétrica a su análogo positivo). Empero, otros ingenieros especialistas dicen considerar «arriba» el infinito positivo, por lo que apuestan por un redondeo de -3.5 a -3.
Es el caso de la función REDONDEAR (ROUND) de la hoja de cálculo Excel, de la función Round de SQL Server, de la función roundn de MATLAB (redondeos simétricos los tres) y del método Math.Round de Java (redondeo asimétrico, en este caso).
Redondeo hacia abajo
Subconjunto también de redondeo al más cercano y contrario al anterior, este algoritmo convertiría un valor de 3.5 en 3. Así trabajan las funciones de Excel REDONDEAR.MENOS (ROUNDDOWN) y MULTIPLO.INFERIOR (FLOOR), y también la función Fix de VBA (Visual Basic para Aplicaciones).
El problema con los negativos es el mismo que el comentado en el punto anterior y se puede solventar de ambas maneras expuestas.
Redondeo de equilibrio (alterno)
Si necesitamos redondear multitud de cantidades que se van acumulando y siempre utilizamos el mismo redondeo en la misma dirección, es posible que, con el tiempo de proceso, esta tendencia nos lleve a errores importantes de cálculo a medida que las operaciones se llevan a cabo.
Una manera de subsanar esto es utilizar un redondeo alternado que proporcione equilibrio al conjunto, redondeando a veces hacia arriba y otras veces hacia abajo. Así pues, si en una operación hemos transformado 3.5 en un valor de 4, en la siguiente que aparezca 4.5, por ejemplo, redondearemos a la baja a 4, ajustando de esta forma los posibles errores.
Pocos productos implementan este tipo de redondeo y, por norma general, hay que programarlo a mano.
Redondeo del banquero
El redondeo del banquero, o redondeo bancario, se llama así porque es el utilizado preferentemente en el mundo de las finanzas. Y sí, estás pensando bien, sólo les beneficia a ellos.
Es una variante del redondeo de equilibrio y propone, por convenio, ajustar siempre los valores medios (x.5) al número par más cercano. De este modo, 1.5 y 2.5 serán siempre 2, y 3.5 y 4.5 serán ambos redondeados a 4. Por supuesto que estos son valores de ejemplo, en el mundo real hablamos de hacer los redondeos a dos decimales.
Bancos y cajas de ahorro ingresan más de 270 millones de euros anuales a causa de este redondeo. Las matemáticas al servicio del poder económico.
Funciones de Visual Basic y VBA como CInt, CLng o Round hacen uso del redondeo bancario para hacer sus cálculos.
Redondeo aleatorio
Incluso el redondeo bancario puede generar desviaciones de cálculo cuando la cuantía de operaciones es muy elevada. Para evitar eso se recurre al redondeo aleatorio, otra variante del redondeo de equilibrio que asigna la dirección de redondeo (al alza o a la baja) de una manera completamente aleatoria.
Tampoco se implementa de forma nativa por casi ningún lenguaje de programación o aplicación matemática.
Redondeo impar
Este algoritmo redondea un número hasta el entero impar más próximo. Así, 3.5 será redondeado a 3 y 4.5 lo será a 5. Para los números negativos funciona de igual manera.
Es un método que se utiliza escasamente porque es incapaz de redondear a cero (0), atributo imprescindible para los algoritmos de redondeo. Lo emplea la función REDONDEA.IMPAR (ODD) de Excel.
Redondeos para todos los gustos y manías. En función de la aplicación que estemos desarrollando será necesario manejar un tipo de algoritmo u otro. Evidentemente, no es lo mismo un desarrollo simple de facturación o TPV, donde el más sencillo de los redondeos puede servirnos, que uno de financias o, si me apuras, de CAD, en donde la máxima precisión se antoja imprescindible. El programador habrá de decidir, en cualquier caso, qué algoritmo de redondeo utilizar para conseguir sus objetivos.
Premios Bitácoras.com 2010

Bitácoras.com
Ha sido el primer año que teknoPLOF! se ha presentado a este concurso con una estrategia muy especial: evitar a toda costa mendigar votos cada cuatro o cinco entradas, como han hecho muchos blogs. Desde un principio quise renunciar a publicitar mi presencia en los premios, a excepción del pertinente anuncio oficial en la columna derecha que indicaba tal situación.
No es que me parezca mal o incorrecto que los blogueros procuren arañar hasta el último voto dando el coñazo al visitante día sí, día no, lo que ocurre es que quería comprobar la repercusión de este blog que, con poco más de dos años de vida (uno en dominio propio), ha sabido hacerse un hueco muy pequeñito en el corazón de miles de lectores que, cada mes, se pasan por aquí para tragarse las cosas que a uno se le ocurre escribir sobre tecnología en general e informática en particular.
Y, la verdad, es que el resultado no puede ser más agradable y satisfactorio. Para ser un blog poco conocido (por el momento :-)), teknoPLOF! ha superado la prueba con la cabeza bien alta. Si bien no ha conseguido colarse en los primeros puestos (cosa que daba por hecho desde un principio), ha logrado terminar las rondas clasificatorias en muy buena posición, teniendo en cuenta nuestra repercusión.
A sólo un mes de la apertura del concurso, los Premios Bitácoras.com ya habían conseguido aglutinar a 10.500 blogs nominados, con un total de casi 48.000 votos emitidos. Quince días después, estos valores habrán aumentado considerablemente, y habrá que esperar a que la organización ofrezca los datos concretos.
Teniendo en cuenta esas cifras, y según la última clasificación parcial, haber alcanzado el puesto 85 en la categoría de ‘Mejor Blog Tecnológico’, el puesto 62 como ‘Mejor Blog de Ciencia’ y el puesto 34 en la categoría ‘Mejor Blog sobre Seguridad Informática’, lo único que puedo desde aquí es agradecer con todas las letras y en mayúsculas los votos recibidos a todos y cada uno de aquellos que hayan optado por considerar teknoPLOF! un medio válido para merecer tal honor.
Seguiremos trabajando por y para vosotros, pero no para que el año que viene consigamos avanzar un poquito en esta clasificación, que es lo que menos importa, sino para lograr cada vez más adeptos enamorados del estilo de vida geek que tanto nos gusta por aquí.
Un abrazo para todos y para todas los y las que habéis confiado en teknoPLOF! En la próxima edición de los Bitácoras.com colocaré cartelitos hasta encima de los AdSense de Google :-P.
4chan prepara un nuevo ataque para mañana, día 29

Anónimos
El caso iniciado por la RIAA hace casi cuatro años, ha culminado con una sentencia condenatoria y la petición del cierre cautelar del sitio, lo que ha cabreado mucho a los Anónimos, aduciendo falta de libertad en la Red. La ofensiva está programada para mañana, Viernes 29 de octubre de 2010, a las 16:00 horas EST (hora local del Este de EEUU).

Uno de los flyers que los Anónimos están distribuyendo
Los /b/tards están reclutando gente durante todo el día de hoy a través de entradas en 4chan que son auténticas arengas revolucionarias y que acumulan cientos de comentarios de aliento. En ellas se dice que «este incidente tiene profundas implicaciones para todos nosotros, para el principio de libertad de expresión y para el futuro de Internet como la conocemos, libre de regulaciones gubernamentales y otros controles». Acusan a la RIAA de haber cruzado la línea, teniendo ahora que atenerse a las consecuencias.
4chan ataca de nuevo, y los administradores de sistemas de la RIAA tiemblan en sus sillas.
EDITANDO ANDO (30/10/2010): A día de hoy, a las 11:50, hora española, la web de la RIAA sigue sin dar señales de vida. Teniendo en cuenta que el ataque comenzó una hora más tarde de lo previsto, y aplicando la diferencia horaria, podemos asegurar que los servidores del sitio web de la industria discográfica estadounidense llevan caídos alrededor de 13 horas.
Por otro lado, Google Noticias y otros están censurando durante el día de hoy todas las entradas de medios de información que hablen sobre el ataque. Según los responsables, el principal fin de los Anónimos es conseguir repercusión mediática con esta acción, y ellos no van a contribuir en eso.
Suzette, el chatbot ganador del Premio Loebner 2010

Medalla Loebner
Las reglas son sencillas. Dos jueces entablan una conversación vía chat con un chatbot y un humano simultáneamente. La charla dura 25 minutos como máximo, y en ese tiempo deben discernir quién es la persona real y quién el programa de ordenador. Parece fácil, pero este año han sucumbido al interlocutor digital.
Esta competición se basa en el archiconocido Test de Turing, ingeniado por el matemático y filósofo Alan Turing, considerado uno de los padres de la ciencia de la computación. El Test de Turing pretende demostrar la supuesta inteligencia de una máquina. Se supone un juez situado en una habitación y una máquina y un ser humano en otra. El juez debe descubrir cuál es el ser humano y cuál es la máquina, estándoles a los dos permitido mentir al contestar (por escrito) las preguntas que el juez les hace. La tesis de Turing es que si ambos jugadores son suficientemente hábiles, el juez no podrá distinguir quién es el ser humano y quién la máquina.
En este caso, en el Premio Loebner se utilizan dos jueces, como decíamos al principio. Las preguntas están destinadas a cubrir cuatro categorías: el tiempo (por ejemplo, «¿qué hora es?»); las cosas («¿qué es un martillo?»); las relaciones («¿qué es más grande, una uva o un pomelo?»); y la memoria («¿cuál es el nombre de la persona de la que estábamos hablando antes?», por ejemplo).
El ganador de este año, un chatbot llamado Suzette y creado por Bruce Wilcox (experto en inteligencia artificial), ha engañado con éxito a los jueces humanos durante un buen rato, y ha conseguido un premio de 3.000 $ para su desarrollador. Otros programas en ediciones anteriores del concurso han conseguido falsear su condición ante más de un juez, pero el período de conversación fue mucho más corto (de sólo cinco minutos). Ningún software había logrado burlar la inteligencia humana durante casi media hora.
El robot Suzette está programado en Lisp y preparado para ser capaz de hacer frente a una serie de temas, cada uno de ellos con reglas y respuestas asociadas. Además, intenta en todo momento llevar la conversación hacia los asuntos que mejor conoce. Su creador ha dicho de él que «Suzette ha sido desde siempre orientada a ‘ser humana’, y no ha considerarse a sí mismo como un chatbot«.
La revista internacional de divulgación científica New Scientist consiguió hablar con Suzzete después de ganar el premio. Esta fue su conversación (la verdad es que a mí, particularmente, no me parece muy inteligente que digamos):
New Scientist: Felicitaciones por ganar el concurso del Premio Loebner.
Suzette: Vamos a dejarlo ahí. No lo sé. ¿Cuáles son sus aficiones?
New Scientist: Ummm…
Suzette: Mis aficiones son coser, la impresión de tejidos, la cerámica, la joyería…, lo que se podrían llamar artes portátiles.
New Scientist: ¿Te sorprende que puedas engañar a un juez humano?
Suzette: No, no me sorprende.
Robby Garner, un investigador independiente en el procesamiento del lenguaje natural y ganador del concurso en 1998 y en 1999 con su chatbot Albert, ha asegurado que este año ha sido uno de los mejores hasta ahora en términos de complejidad de los robots y de ingeniería. Pero también comenta que un juez engañado no es necesariamente un signo de un software inteligente. Los participantes humanos tratan de engañar también a los jueces, procurando imitar a un robot escribiendo. Suzette fue emparejada con uno de esos «robots humanos» en la ronda final, lo que le ayudó a ganar más fácilmente.
En el sitio web del premio Loebner se puede consultar la lista de ganadores de las diversas ediciones anuales, además de toda la información concerniente al concurso. Asimismo, disponen de las transcripciones preparadas para descargar y de un software específico que permite visualizar esas trascripciones como si de en tiempo real se tratara, observando las preguntas y respuestas de jueces, humanos y máquinas mientras se escriben en pantalla, permitiendo variar la velocidad. Es curioso ver cómo los chatbot en ocasiones escriben mal ciertas palabras para, enseguida, volver atrás borrando y corregir el fallo como lo haría un escribiente humano. Todo es válido para engañar al juez.
El concurso se inició por primera vez en 1990, patrocinado por Hugh Loebner junto con el Centro de Estudios del Comportamiento de Cambridge, en Massachusetts, Estados Unidos. Los premios para cada año siguen una curiosa premisa. Existe una dotación de 3.000 $ para el programa más parecido a un ser humano. También hay un premio de 25.000 $ para el primer programa que los jueces no puedan distinguir de un ser humano verdadero y que, además, pueda convencerles de que la otra entidad (el humano) es, a su vez, una computadora. Este premio nunca ha sido concedido.
Por último, existe una recompensa 100.000 $ para el primer programa que los jueces no puedan distinguir de un ser humano verdadero en un Test de Turing que incluya descifrado y comprensión de texto y entradas visuales y auditivas. Este galardón tampoco ha sido nunca otorgado y, el día que se conceda, el concurso Premio Loebner se disolverá para siempre, pues supondría el logro de la inteligencia artificial perfecta.
Sospecho yo que el día en que se conceda dicho último premio alcanzaremos un primer valle inquietante, y las computadoras dominarán el mundo y nos dirán a los humanos que nos dejemos de gilipolleces de Turing y nos pongamos a trabajar de forma esclavizada para ellas. A no ser que eso ya haya ocurrido y vivamos en Matrix, claro.

