Entradas de mayo de 2018
Google Chrome nos recuerda que las hojas son de papel
Los ingenieros de Google son unos cachondos, y eso lo hemos visto en multitud de ocasiones, pero es que la gente que trabaja en la división del navegador Chrome se lleva la palma: desde los minijuegos con dinosaurios para entretener nuestras pérdidas de conexión hasta los diseños tubulares al más puro estilo salvapantallas, pasando por el «desde el origen de los tiempos» que podíamos ver en algunas versiones a la hora de elegir una fecha de inicio para eliminar los datos de navegación.
Muchos de estos guiños surgen y después se pierden en las versiones posteriores. El que comentamos hoy sigue con nosotros aún, y se refiere al texto que aparece a la hora de imprimir un documento desde el propio Google Chrome, sea una página web, un PDF embebido o cualquier otro elemento. Chrome, como se puede ver en la imagen siguiente, nos recuerda que las hojas que vamos a imprimir son de papel. (Así me quedé yo también).

Las hojas: de papel
Concienciación ecologista, guasa tecnológica o Google Chrome está preparándose para distinguir materiales cuando, en un futuro próximo, enviemos directamente una orden desde el navegador a nuestra impresora 3D. Quién sabe, pero reconforta ver estos guiños de forma esporádica.
Bally Astrocade, una gran consola de videojuegos olvidada

Bally Astrocade
El sistema de juegos Astrocade fue lanzado originalmente como Bally Home Arcade en 1977 de la mano de un equipo de Midway Games, en aquel momento la división de videojuegos de Bally Manufactoring. Como videoconsola de segunda generación, compitió directamente con Atari 2600 hasta que, en 1980, Bally vendió el sistema a Astrovision, que renombró la consola como Astrocade. Es por ello que muchos de los juegos y de las máquinas pueden estar serigrafiadas como Bally y otros como Astrovision.

Bally Astrocade
Con un procesador Z80 a 1,789 MHz en su interior, disponía de una memoria RAM de 4 kB (ampliable a 64 kB), una ROM de 8 kB, tarjeta de sonido de tres voces con efectos de ruido y vibrato, cuatro puertos para mandos de control, un puerto para lápiz óptico y otro de expansión. Además, incluía un cartucho con el lenguaje de programación BASIC —basado en el Tiny BASIC de Li-Chen Wang— que permitía realizar pequeños programas al estilo de los microordenadores de 8 bits que llegarían unos años después.

Bally Astrocade
Astrocade estaba disponible en color blanco y en color madera. Cada consola tenía habilitado un contenedor capaz de almacenar hasta 15 cartuchos para protegerlos del polvo y, en la parte delantera, disponía de un teclado de veinticuatro teclas. Los juegos, basados en cartuchos, tenía un tamaño equivalente al de una cinta de casete de audio estándar. La mayoría traían entre uno y cuatro títulos originales que se insertaban en una ranura de carga frontal y se empujaban hacia abajo para fijarlos. Al presionar un botón de expulsión en la parte delantera, se liberaba el cartucho y se extraía.

Bally Astrocade
Se desarrollaron un total de treinta cartuchos de videojuegos durante la vida útil de Bally Astrocade y, además, la propia consola incluía cuatro títulos incorporados en ROM: ‘Gunfight’ (un juego de disparos para dos jugadores), ‘Checkmate’ (un juego tipo ‘Tron’), ‘Scribbling’ (un software de dibujo muy básico) y ‘Calculator’ (una calculadora).

Bally Astrocade
La videoconsola tenía unos controladores analógicos bastante simples. En la parte superior del mando había un control giratorio del estilo de los arcades de ‘Pong’ y, un poco más abajo, un gatillo para disparar. Por otro lado, contaba con varias salidas de ventilación en la zona inferior que se solían bloquear por estar, precisamente, en la parte de abajo del aparato. Colocar la consola sobre una alfombra y jugar durante mucho tiempo hacía que el aparato de sobrecalentara notablemente y que pudiera llegar a estropearse. De hecho, el problema era tan grave y generalizado, que en el manual del usuario aparece descrito en letras grandes y en negrita dentro de las primeras páginas.

Bally Astrocade
Hoy en día es bastante difícil encontrar una máquina Astrocade que funcione correctamente y, en el caso de dar con una, el precio no será precisamente bajo. Es lo que tienen las joyas antiguas en peligro de extinción, que cuestan más de lo realmente valen.

