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Protesta masiva online (4chan la vuelve a liar parda)

Protesta virtual de 4chan
La acción, en concreto, fue un ataque coordinado de denegación de servicio distribuido (DDoS). Un ataque de denegación de servicio (DoS) se genera mediante la saturación de determinados puertos, con cantidades ingentes de información, haciendo que los servidores se desborden y produciendo miles de errores de denegación de servicio, terminando por sucumbir. En su versión distribuida, lo que hace un DDoS es atacar desde multitud de flancos o puntos de conexión al mismo tiempo, es decir, miles de usuarios enviando ataques de denegación de servicio a un mismo objetivo a la vez. La locura para cualquier administrador de sistemas.
La siguiente imagen muestra el panfleto subversivo que los instigadores de la revuelta enviaron a 4chan. En él se puede apreciar que, incluso, anotan las direcciones web desde las que descargar el software necesario para realizar el asalto y la dirección IP a la que hay que apuntar (la del servidor web del objetivo), además de la hora y el día en el que comenzar todos al unísono.

Convocatoria para el ataque en 4chan
La planificación, asimismo, con 4chan como única vía de coordinación y base de operaciones, tuvo a los usuarios pendientes durante todo el fin de semana siguiendo las instrucciones que los agitadores publicaban en el sitio, donde quedaban en la hora precisa a la que se debía comenzar el ataque, así como la dirección IP que iban a intentar echar abajo en ese momento y los parámetros que se debían configurar en el software de guerra (siguiente imagen).
El resultado fue todo un éxito para los asaltantes. Las máquinas remotas que alojan los servicios web de la RIAA estuvieron caídas un total de 1 hora y 37 minutos, como consecuencia de 37 interrupciones prácticamente consecutivas. Los servidores de la MPAA sufrieron menos de cinco caídas, sin embargo fueron letales, porque el servicio se interrumpió casi durante 24 horas. Las siguientes capturas de pantalla (vía PandaLabs Blog, que siguió el ataque en tiempo real) nos muestran dos estados de ambas máquinas en el intervalo horario especificado a pie de gráfico. Desastre total.
Las arremetidas cibernéticas continuaron todo el fin de semana, y los servicios de ambos organismos volvieron a caer varias veces. Los Anónimos intentaron también realizar una acción de Google bomb, que consiste básicamente en «engañar» al algoritmo de indexación de Google (PageRank) para que aúpe un resultado de su buscador a los primeros puestos según determinados términos de búsqueda. Realmente no es un engaño en sí, porque requiere incluir enlaces a la página objetivo en el mayor número de sitios web posibles (cuanto más relevantes mejor) de manera que el texto del enlace sea el criterio de búsqueda deseado. Así pues, los atacantes relacionaron una frase que inculpaba al presidente de la RIAA de «molestar a los niños» con su web en cuestión, insinuando con ello la pertenencia del sujeto a una red de pederastia.
A Google estas cosas no le hacen mucha gracia, y anunció hace tiempo que mediante diversas modificaciones en su PageRank estos ataques no se podrían realizar. La verdad es que el de 4chan no tuvo mucho éxito a priori, pero habrá que esperar un tiempo al baile de datos del motor de búsqueda.
Finalmente, los ataques se dirigieron también a la empresa AiPlex, la compañía india encargada de las acciones contra The Pirate Bay (acciones que ella misma reconoció). AiPlex permaneció tumbada más de 15 horas y recogió más de 120 interrupciones en sus servicios. Dicen que este sitio web fue derribado por un único Anónimo, aunque parece algo más folclórico que real, porque la unidad es la fuerza en este tipo de acciones.
¿Es la Red el futuro de las manifestaciones y protestas de todo tipo? Ataques DoS y DDoS se han producido toda la vida desde que Internet existe, sin embargo, esta acción de 4chan tiene un ingrediente nuevo más popular. Si bien, en operaciones anteriores, un grupo de hackers decidía tirar por los suelos el servidor web de alguna empresa u organismo por causas políticas, ideológicas o de cualquier otro tipo, esta vez la acción la emprendían miles de Anónimos de 4chan. Y un Anónimo, como su nombre indica, puede ser cualquiera que pase por el foro /b/, lea el mensaje y se apunte al carro de la ofensiva; tú, yo, el vecino de cuarto,… cualquiera.
La batalla deja abierta las puertas a las manifestaciones online, a protestas reivindicativas contra algo o alguien desarrolladas por cualquier usuario de Internet, sin ningún tipo de cualificación técnica especial, que decida hacer suyas las consignas y unirse a la lucha.
Quién sabe si, en un futuro no muy lejano, los sindicatos, asociaciones de trabajadores, usuarios del transporte o los funcionarios públicos se pasan a este tipo de conducta de protesta moderna y digital para ir abandonando la lucha a pie de calle. Las empresas y las instituciones pueden ser asaz vulnerables a esta clase de acciones, máxime si un sitio web de relevancia vital puede dejar sin millones de euros de ingresos a una multinacional en cuestión de minutos (que los hay), o si el lugar digital de una administración pública puede caer en pocas horas evitando gestiones online o consultas de caracter personal (que los hay).
Evidentemente, un ataque de denegación de servicio es un delito tipificado por la ley, pero también es verdad que puede resultar muy complicado dar con todos los culpables, porque un honesto usuario que en ese momento quisiera acceder sin malicia a la página web del objetivo, estaría indirectamente participando del ataque sin darse cuenta. Y, aunque fuera realmente posible dar con los delincuentes, ¿qué empresa o gobierno tiene los recursos para querellarse contra millones de personas? Caerían sólo los cabecillas; eso si los encuentran, claro.
Utilizar Internet para investigar a personas
Yo, que soy más burro que un arado, me mantuve en mis trece y les propuse un reto. Debían elegir al azar cualquier persona que en ese momento anduviera por la calle, y yo, solamente utilizando Internet, averiguaría tantos datos de ese ciudadano que se les iban a poner los pelos de punta. Evidentemente, necesitaba algo más que una cara física, porque milagros tampoco soy capaz de hacer (por ahora). Así pues, como condición indispensable, les propuse que la persona elegida fuera acompañada de un único dato más o menos relevante que me permitiera iniciar una investigación seria.
El reto fue aceptado, y el candidato en cuestión fue un chico, de unos treinta años, que en ese momento abría la puerta de su coche rojo, introduciéndose en él. Teníamos, pues, una cara que recordaríamos fácilmente (tupida barba, exceso de peso…) y una matrícula. Yo no necesitaba más.
El primer paso fue consultar al tío Google acerca de aquella matrícula. Yo sé que, en España, las multas impagadas se registran en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y tuve la inmensa suerte de que aquel hombre algo le debía a Tráfico, aunque en este caso la consulta me llevó al BOPV (Boletín Oficial de País Vasco), por estar transferida la competencia en este campo.
Para ser honesto, he de reconocer que fue un golpe de suerte el asunto de la sanción, aunque no resulta tan difícil encontrar datos de un coche en Internet a poco que busques y sepas dónde buscar.
La multa (bastante elevada), en el Boletín viene acompañada del titular del vehículo y del Documento Nacional de Identidad (DNI) del mismo. ¡Horror! La titular era una mujer, pero aún así ya disponía de datos valiosos para seguir investigando. ¿Sería el coche de su novia, de su esposa, de su madre, un coche de empresa? Vamos a ver que ocurrió.
Con los datos (nombre, dos apellidos y DNI) de la dueña del coche, realicé una nueva búsqueda en Internet. El nombre a secas no me decía nada, no tenía cuenta en Facebook, ni en Tuenti, ni en ninguna otra red social. Sin embargo, el nombre y el DNI me llevaron a una nueva página del BOPV en la que se hablaba de un juicio de esta persona contra una empresa de servicios de limpieza (también se registran lo juicios públicos, sí). Estaba claro que era ella, porque todos sus datos coincidían. Pero, ¿quién demonios era aquella mujer?
Tras leer de cabo a rabo la sentencia, sólo pude recabar sus datos personales, además de los que ya tenía, como domicilio, código postal y ciudad donde vivía. Pero nada del hombre, ni como testigo en el juicio. Algo normal, me pareció, pues una demanda de una empleada a su antigua empresa no tiene porque arrojar luz sobre las relaciones sentimentales de la mujer, si es que algo le unía al muchacho del coche.
Mi siguiente búsqueda se dirigió hacia la dirección postal de la chica, y también tuve bastante suerte. Aparecía en una web de compra y venta de segunda mano en la que se ofrecía un ático abuhardillado en una zona céntrica de la ciudad donde, aparentemente, vivía ella. Al entrar a dicha web, y tras visionar detenidamente las fotos del piso por si algo me pudieran aportar, me percaté de que la persona de contacto para la información de compra no era una chica, sino un chico. Detallaba nombre y apellidos, además de teléfono fijo y teléfono móvil. Sin embargo hubo una cosa que me llamó la atención, los apellidos del hombre eran los mismos que los de la mujer, por lo que estábamos hablando de dos hermanos o, en su defecto, de una enorme, y poco probable, coincidencia. ¿Sería el hermano el chico que buscaba?
Otra búsqueda más me llevó a varias cuentas en Facebook con ese nombre y esos apellidos. No hube de indagar mucho más, en tres o cuatro clics llegué a su perfil y, estupefactos mis amigos y yo, comprobamos que aquel chico era el hombre del coche rojo. Pero no nos íbamos a quedar allí; quise llegar mucho más allá.
Tenía su nombre, sus apellidos, su foto, su antigua dirección y el que parecía ser su teléfono móvil. ¿Qué más podía averiguar? Pues mucho. Echando un vistazo a sus amigos feisbuqueros, hicimos una criba y elegimos una víctima, una señora algo mayor que parecía tener cara de picar el anzuelo como un panchito. Creamos una cuenta nueva en Facebook con identidad femenina, nos pusimos una cara que inspirara confianza y nos decidimos a atacar.
El mensaje que envié esa tarde a la señora, en la solicitud de amistad, hablaba de mí como una amiga del chico del coche rojo a la que le gustaba hacer nuevas amistades, queriendo congeniar con ella. Aporté datos reales que ya tenía, como nombre de él y su hermana, e, incluso, llegué a escribir que nos conocimos en tal barrio cuando él vivía en el famoso ático abuhardillado. Esto fue un poco suicida, porque yo no sabía realmente si había vivido allí, pero el caso es que coló, y ya tenía a la señora como amiga mía dos días después.
El caso es que este chico tenía sus fotos personales compartidas para todos sus amigos y los amigos de sus amigos, error bastante frecuente en esta red social, porque como crezca en exceso el número de tus amistades, al final puede ver tus fotos gente a la que no le interesan lo más mínimo. Era él, sin duda; pudimos observar el famoso coche rojo en una de las fotos (se veía también la matrícula). Asimismo, su hermana (la de los juicios y las multas) aparecía en varias fotografías con su nombre al pie e identificada, efectivamente, como la hermana del hombre del coche.
Me hice fácilmente con su correo electrónico, su fecha de nacimiento y hasta el colegio donde estudió, todo perfectamente compartido para extraños como yo. Intenté agregarle como amigo, pero no hubo suerte. Además, pude comprobar que disponía también de un perfil en Twitter que andaba bastante desactualizado.
El e-mail me llevó a nuevos horizontes de búsqueda, comprobando que había escrito bastantes mensajes en foros relacionados con motocicletas, que había comentado entradas en más de un blog de música heavy y que tenía una cuenta en Menéame desde la que hacía envíos de noticias que tenían relación casi exclusivamente con el mundo del motor. Ya conocía sus aficiones.
En fin, detuvimos la investigación en este punto porque ya no tenía ninguna gracia ni resultaba reto alguno. Pero mis amigos se quedaron con un palmo de narices cuando, partiendo de una cara y una matrícula, conseguí prácticamente radiografiar al sujeto del coche rojo.
Confesión. Toda esta historia que acabo de contar es totalmente mentira y ningún dato es verdadero. Sin embargo, es un relato factible sin necesidad de tener muchos conocimientos. Realmente no me he inventado la totalidad de la narración, algunos hechos son verídicos y más de una vez me he retado a mí mismo a indagar sobre la identidad virtual de una persona que no conozco de nada. Son bastante alucinantes los resultados que se pueden conseguir a golpe de clic y con un poco de suerte. Evidentemente, la historia anterior supone un escenario en el que esa suerte es un factor muy importante.
Lo que quiero es llamar la atención sobre esos datos propios que campan a sus anchas por Internet sin ningún tipo de seguridad, ya sean generados por nosotros o por terceras personas. Nuestra identidad digital no se encuentra para nada segura, y cualquiera que investigue un poco, sin ser policía, puede averiguar cositas de alguien que, si bien tampoco es que sean grandes secretos, pueden representar un incordio para su propietario.
¿Has buscado tu nombre, tu DNI o la matrícula de tu coche en Internet alguna vez? Hazlo. Por lo pronto, intenta buscar el mío y a ver si eres capaz de radiografiar mi vida con un mínimo de detalle.
La culpa es de los padres, que las visten como putas

Jessi Slaughter
Unos padres de muy bajo nivel sociocultural y una educación desatendida es lo que está generando, en gran parte del mundo, adolescentes cafres, impertinentes, vulgares, desequilibrados y majaderos. Y a un prepúber se le pueden atizar dos hostias a tiempo para enderezarlo, pero como la cosa se deje pasar y llegue a convertirse en adulto, lo más probable es que termine delinquiendo y educando a su propios hijos de la misma manera, construyendo una nueva generación de anormales patológicos.
Jessica Leonhardt, conocida en la Red como Jessi Slaughter (y, formalmente, como Kerligirl13 en YouTube), es sólo una niña que saltó a la fama poco antes de este verano de 2010. Habitual de la comunidad StickyDrama, un folletín digital de la red social Tumblr plagado de rumores y chismes sobre famosos escritos por y para preadolescentes, gustaba de hacerse notar más bien demasiado, remitiendo fotos y vídeos suyos en los que dejaba patente su condición de imbécil integral sin remedio. Llegó a convertirse en una pequeña celebridad del tabloide debido a su desparpajo parlanchín y a sus maneras, un tanto toscas y casquivanas, de comentar sus presuntos amoríos, conquistas sexuales, experiencias con drogas, etcétera. Vamos, lo normal en una niña de once años.
A continuación podemos ver un par de fotos que ella misma colgó en sus cuenta de Tumblr y MySpace. Fotografías nada propias de una chiquilla que debería estar jugando todavía con muñecas Barbie.

Fotos de Jessica Leonhardt en sus perfiles
Este material era profundamente idolatrado por unos y, también, denostado y vilipendiado por otros. Los insultos hacia la niña se multiplicaban con cada envío, pero esto no hacía más que alimentar su ego y afán de protagonismo, provocando nuevos escándalos con cada fotografía o filmación que aparecía de ella.
Llegó a tener un rifirrafe con otro usuario de Tumblr, en el que éste aseguraba que la chiquilla había mantenido relaciones sexuales (y que había material fotográfico que así lo demostraba) con Dahvie Vanity, un ambiguo veinteañero, líder de una banda de música electrónica llamada Blood on the Dance Floor (para llorar, por cierto). Tras enterarse de las habladurías que la involucraban en esta historia, la niña salió al paso advirtiendo de que su madre estaba en esos momentos hablando por teléfono con el músico, desmintiendo cualquier relación con él más allá de la amistad.
Todo trascurría en una tensa calma hasta que Jessi colgó en su cuenta del Tubo (ahora cerrada) el vídeo que se puede ver seguidamente (en inglés). En él amenaza a sus detractores y habla de lo mucho que mola su persona, de la cantidad de amigos que tiene, de que su novio es perfecto y de la mierda que es el resto de los mortales. Llega a recomendar a los que la odian que consigan el dinero suficiente para comprarse una Glock (pistola de asalto), se la metan en la boca y hagan un granizado con sus sesos; o que se la chupen a alguien, contraigan el SIDA y se mueran. Todo ello aderezado con tacos, palabras mal sonantes, lenguaje sexual explícito y demás lindezas verbales. La niña que todo padre querría tener. (Momento especialmente vomitivo cuando dice eso de «I am perfect and you are not«, en castellano: «soy perfecta y tú no»).
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=BRaXKZ5jX4M[/youtube]
Y es que a veces los designios del Señor son inescrutables, y la providencia quiso que este vídeo llegara a manos de los Anónimos del foro /b/ de 4chan. Los insultos infectos, las amenazas de muerte, las descalificaciones repulsivas y las intimidaciones más rastreras tomaron cuerpo de la mano de este reducto del underground más subrepticio de Internet. Lo más bonito que la llamaron fue fea y estúpida.
La pequeña Slaughter, que probablemente no supo discernir el origen de los denuestos en contra de ella, optó por permanecer en su trinchera de la retaguardia, contestando ofensivamente a quienes osaban insultarla. Sin embargo, y como por todos es bien conocido, a 4chan no le chulea nadie y sale indemne de la situación, yéndose de rositas como si aquí no hubiera ocurrido nada. El juego peligroso en el que se había metido Jessi sólo parecía presagiar lo peor; y así fue.
Replicar a un Anónimo de 4chan es como jugar al tenis con un avispero a modo de pelota, sólo vas a dar un raquetazo; después corre, por tu madre. La maquinaria forchanera se puso en movimiento, y las investigaciones sobre la muchacha dieron con su número de teléfono, dirección postal, cuenta de correo electrónico, perfiles en Facebook y Twitter, datos personales y diversa información privada. Comenzaron las amenazas personales vía e-mail, el spam a sus cuentas sociales, las llamadas telefónicas desagradables e, incluso, la solicitud a Pizza Hut del envío de más de cien pizzas a su casa. Llegaron a agregar su nombre y número de teléfono a un directorio de prostitutas, a enviar bailarinas de streptease a su casa o a remitir fotografía trucadas de ella a sus abuelos.
Jessi se derrumbó al ver que aquello no se quedaba detrás de la pantalla de su ordenador, que podía llegar a traspasar la frontera entre lo digital y lo real para convertirse en un infierno totalmente verídico. En dos palabras: se acobardó. Aquella niña que tan valiente y osada parecía ante su webcam, resultó ser una pardilla mediática amparada por la sensación de falso anonimato que proporciona Internet.
Su reacción ante tal acoso fue colgar un nuevo vídeo en YouTube, desconsolada y llorando como una madalena, solicitando el fin de todas sus miserias a sus hostigadores. El vídeo ha dado la vuelta al mundo y ha conseguido generar un auténtico meme en toda regla, no por la chiquilla en sí, sino por la reacción del padre de la misma, que también aparece en la grabación, y al que los americanos de América de arriba no tardaron en tachar de redneck. Veamos el vídeo en cuestión (en inglés, con subtítulos en castellano), que termina con un montaje musical.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=8rXyCx53LgE[/youtube]
Lejos de ahuyentar a los troles, este vídeo ha conseguido instigarlos aún más, aunque a día de hoy las provocaciones y amenazas han quedado restringidas al ámbito de la nube, sobre todo por la masiva difusión de la historia y por su puesta en conocimiento de autoridades y gobiernos. El bajo nivel cultural del padre al expresarse, totalmente indignado y enfurecido, ha provocado oleadas de bromas, sátiras y parodias sobre su persona. La expresión «You done goofed up; the consquences will never be the same» («Has metido la pata; las consecuencias nunca serán las mismas»), utilizada por el hombre para defender a su hija, se ha transformado de manera automática en un propio meme en sí mismo, y se utiliza a modo de mofa o pantomima en multitud de foros y otros reductos de Internet.
Otros términos como «backtraced» o «cyberpolice«, refiriéndose a que el hombre está traceando la dirección IP de los atacantes y remitiéndosela a la ciberpolicía (¿?), han sido también objeto de burla por parte de los internautas. Nunca he sido partidario de la risa irónica a costa personas ignorantes o incultas, pero es que el pobre hombre se deshace en improperios de una forma tan cachonda que provoca, cuando menos, una sonrisa de pena y vergüenza ajena. Además, intenta utilizar una serie términos técnicos para amedrentar a los internautas que no hacen otra cosa que humillar y ridiculizar más su discurso. Es el vivo ejemplo del padre defensor a ultranza de su pobre hija afrentada (de esos padres que realmente no saben cómo es y cómo las gasta su niñita a sus espaldas).
Los radicales extremistas no han tardado en dejarse escuchar, denunciando públicamente lo que llaman ciberacoso. Según un artículo firmado por el periodista Peter Farquhar en news.com.au, el director de la Escuela Universitaria de Sistemas de la Información de Deankin (Australia), Matt Warren, ha afirmado que el acoso a esta niña de once años por usuarios de 4chan es un ejemplo perfecto de por qué Internet necesita de un buen filtrado. Una aseveración tan desacertada como inútil, ya que una batería de filtros en la Red, además de atentar contra el principio básico de libertad que Internet lleva aparejado de manera intrínseca, no serviría absolutamente de nada contra una acción de bullying en línea. Teniendo en cuenta que el filtro propuesto fuera simplemente una lista negra de direcciones IP o URL, ¿qué dirección sería la bloqueada en este caso: 4chan, Tumblr, un artículo sobre el vídeo de YouTube, el vídeo en sí, cualquier sitio que publicara detalles personales de la muchacha, los usuarios que visualizan el vídeo, los que comentan, Internet al completo…?
El caso es que el fenómeno se ha ido extendiendo de una manera inusitada. Han aparecido últimamente nuevas noticias, como la que asegura que el padre de Jessi drogaba a su hija a diario con PCP (conocido como polvo de ángel), una sustancia que se desarrolló en los años 50 del pasado siglo como anestésico intravenoso, pero su empleo en seres humanos se descontinuó porque causaba agitación, delirio e irracionalidad en los pacientes. Se comenta, se dice, se especula, se conjetura que ello puede ser cierto, y el padre podría acabar en la cárcel, pero es algo que surge del rumor internetero, por lo que tampoco habría que darle demasiado crédito.
Conozco muy poquitos padres realmente preocupados por la protección de sus hijos ante Internet. Quizás el desconocimiento y la falta de una formación correcta en las nuevas tecnologías hacen pensar a los progenitores que las superautopistas de la información no entrañan un peligro real físico para sus retoños, pero nada más lejos de la realidad. Así como no dejarías que tu hija de once años caminara sola por la calle durante la noche, tampoco se debería permitir campar por los medios digitales a los niños sin ningún tipo de precaución.
Los padres han de entender que Internet no es para nada algo anónimo y desconectado de la realidad. Existen multitud de herramientas y sistemas para mantener a los más pequeños lejos de las amenazas digitales, pero, sin duda alguna, la mejor práctica es la educación y la supervisión. Es la misma historia de siempre: hay que estar con los niños mientras navegan, como era menester hacerlo hace años cuando se hablaba de los peligros de la televisión. Por supuesto que no hay que convertir esta práctica en una obsesión o en una paranoia, pero sí hay que guardar determinadas precauciones ante lo que pueda pasar.
No seré yo el que defienda los métodos extremadamente despiadados de 4chan, ni tampoco echaré la culpa de todo lo que hacen los hijos a sus padres; aquí que cada palo aguante su vela. Si la niña es boba del culo y así ha recibido un buen susto, bienvenido sea; igual ha sido la única forma de escarmentarla (o no) de una vez por todas. Aunque comparto el hecho de que puedan existir otros métodos más sutiles y apropiados.
Y encima, para más recochineo, a la muchacha se le ocurre colgar un nuevo vídeo (el siguiente) en el Tubo hace cuatro días en el que dice, literalmente, «I’m back, bitches. Can’t stop me» («He vuelto, putas. No podéis pararme»). Realmente no sé si lo de esta jovencita es falta de cultura, exceso de prepotencia o retraso mental profundo (con perdón); lo que está claro es que escarmentado no ha (como diría el maestro Yoda). El tiempo lo dirá, pero con esa actitud me temo lo peor. Mucho llorar delante de papá, pero luego…
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=YH4hhC-aVHI[/youtube]
En fin, esta el la historia de Jessi Slaughter. Compárese con la de hace un par de entradas en este mismo blog y compruébese que no han cambiado tanto las cosas en 15 años. He dicho.
NOTA: Es muy posible que los enlaces a los vídeos desaparezcan, porque YouTube anda borra que te borra con el asunto este. Sin embargo, no es difícil encontrarlos de nuevo, ya que multitud de usuarios se encargan de volverlos a subir.
«Meow»: La guerra que reconfiguró Usenet

Meow Wars
Controlados por La Cabal, fueron los antepasados de los foros actuales y, aunque siguen existiendo, muy poca gente los utiliza ya. Una vez suscrito a un grupo, descargabas los encabezados de todos los mensajes para, posteriormente, revisar o leer los que fueran de tu interés y proceder a responder si era menester. Los que navegábamos por allí con un módem de 14.400 bps, nos eternizábamos para acceder a según qué grupos, pero estábamos seguros de que una vez dentro de comp.lang.java.help nuestras dudas sobre desarrollo iban a ser resueltas tarde o temprano.
En los newsgroups nacieron los troles actuales, los spammers, los cascaders y los flamers, llegando a haber, en alguna ocasión, cruentas guerras de flames (flame wars). Un flame consiste en un mensaje deliberadamente hostil o insultante enviado sin ningún propósito constructivo, denominándose flamer a aquel que lo remite. Aunque la mayoría de guerras de flames ocurrían dentro de un solo tablón de mensajes, era probable que en ocasiones las represalias traspasaran fronteras, bombardeando distintos grupos y propiciando una contienda sin límites que podía terminar en un gran caos general. Ello fue lo que ocurrió a principios de 1996 y que hizo que aquella guerra destacara sobre las demás y fuera considerada la madre de todos los conflictos internautas de la época: las llamadas Meow Wars (Guerras Miau).
Las Meow Wars representaron el mayor conflicto bélico de flamers en la historia de Usenet. Con la participación de cientos de usuarios y la implicación de más de ochenta grupos de noticias, la batalla duró 45 semanas, y se la equipara a la Segunda Guerra Mundial de los newsgroups. Fue la guerra de flames que terminó para siempre con todas las guerra de flames.
Todo empezó de una forma inocente. Un grupo de estudiantes de la Universidad de Harvard comenzó a utilizar Usenet como tablón de anuncios para sus cotilleos y mensajes internos dirigidos a compañeros de los distintos colegios mayores. El grupo que eligieron, presuntamente al azar, fue alt.fan.karl-malden.nose, remanso de los admiradores de la prominente nariz del actor estadounidense Karl Malden. Este grupo era uno de tantos con nombre de chiste que, una vez creado, prácticamente permanecía vacío y olvidado; hasta que llegaron los universitarios.
Tras un tiempo de chismes sin importancia y de anodina información académica, los muchachos, aburridos, decidieron dirigir su atención a grupos aledaños, invadiendo y reclamando como suyos otros foros vacíos como alt.fan.ok-soda o alt.fan.pooh. La extensión de sus tentáculos no resultó gratificante en absoluto, pues los temas de discusión seguían sin satisfacer a los jóvenes, y el ambiente continuaba siendo soporífero.
Fue entonces cuando un tertuliano propuso invadir un grupo de verdad, uno poblado de usuarios interesados en sus temas que compartieran información útil, con el objeto de ofender y humillar a la gente estúpida que por allá circulase. Y es que los estudiante de Harvard es lo que tienen, que siempre se han creído superiores al resto de los mortales por el simple hecho de cursar estudios en una de la universidades más elitistas y arrogantes del mundo. Lo que te inculquen aprenderás.
Cuando Matt Bruce, también de la banda de Harvard, leyó la sugerencia, propuso «remitir mensajes y envíos cruzados a alt.tv.beavis-n-butthead, usando palabras largas y de perfecta gramática«, además de alentar a sus compañeros a negarse a «hablar como los rufianes de ese grupo». Los niños de Harvard no sabían donde acababan de meter las narices, y la guerra comenzó.
Los habitantes de alt.tv.beavis-n-butthead, un grupo dedicado a la serie cómica americana de dibujos animados «Beavis and Butt-head«, se rieron de aquella provocación y no le dieron mayor importancia. Esto hizo que los estudiantes, despechados, atizaran más la llama de la hostilidad y se propusieran la amenaza de inundar el grupo de mensajes inútiles y de contenido estúpido. En ese momento, el mencionado Matt Bruce, haciendo uso de la firma («meow meow») de uno de los compañeros que se hacía llamar C.A.T., escribió la famosa frase detonante que daría comienzo a las acciones violentas. Aquel comentario rezaba: «Meow meow Henrietta Pussycat meow meow meow. The Presidents of the United States of America meow Kitty?«, cuya absurda traducción viene a ser: «Miau, miau, gatita Henrietta, miau, miau, miau. ¿Maúllan los presidentes de los Estados Unidos de América, gatita?».
Todo este miau hacía referencia a la gatita Henrietta de la serie de televisión infantil «Mr. Rogers’ neighborhood«, y Bruce envió el mensaje cruzado a una docena de grupos de diversa índole. Los usuarios de destino se percataron enseguida del trol invasor, y respondieron al flame con nuevos envíos en los que la palabra «meow» se repetía un número considerable de veces. La locura se había desatado, e invasores e invadidos empezaron a vomitar miaus a diestro y siniestro, creando cascadas y cascadas de incontables flames de condición gatuna.
Hubo un momento en que Matt Bruce comprobó que aquello se les había ido de las manos. Cientos de foros de toda clase se llenaban de flames de miaus por todos los lados, pero lo peor es que la cabecera de muchos de esos mensajes había sido modificada para que apuntara a él mismo como el encargado del envío masivo. Para intentar apaciguar los ánimos, quisieron hacer creer a la comunidad de Usenet que todo había sido una simple broma, pero era ya demasiado tarde, y nadie les creyó. Ofendidos, intentaron hacer callar a los usuarios con un tono más amenazante, cuando Bruce escribió: «Por favor, parad. Cesad y desistid. Sólo hacéis que otros os tomen por tontos».
Aquellas desafortunadas palabras soliviantaron aún más a las masas, y los mensajes «meow» anegaron docenas de grupos de noticias desde todos los rincones de Usenet. Pero la gota que colmó el vaso se produjo cuando, desde las filas universitarias, se instó a cejar en el empeño del miau «o se verían obligados a emitir mensajes de cancelación contra todo artículo que contuviese la palabra ‘meow’ y a denunciar a todos aquellos que se atreviesen a falsificar cabeceras«. El polvorín explotó y los miaus se multiplicaron exponencialmente, llegando a saturar, en cierto modo, la red Usenet de miles de mensajes con centenares de líneas que sólo contenían «meow», de dibujos ASCII de gatos, de cascadas interminables y de imágenes felinas en binario. Además, estos post eran enviados, reenviados y citados para que el volumen creciera muchísimo en muy poco tiempo.
Algunos de los grupos serios frecuentados por los estudiantes, como alt.college.college.bowl, fueron fagocitados literalmente por los miaus, haciéndolos de todo punto inservibles para los parroquianos habituales. El colegio mayor virtual de Hardvard fue tomado por un grupúsculo que se hacía llamar «El ejército Miau Miau», impulsando a los estudiantes a huir a otros grupos locales sin propagación en el servidor de la universidad.
Casi un año después del mensaje de Matt Bruce, los flames continuaban, pero poco a poco fueron desapareciendo y dejando la historia en el pasado. Los contraatacantes (defensores de sus hilos), que se habían convertido en flamers por la obra de un estudiante graciosillo, se hicieron gueto y se congregaron en tres newsgroups, a saber, alt.alien.vampire.flonk.flonk.flonk, alt.romath y, sobre todo, alt.fan.karl-malden.nose. Estos grupos han encontrado la estabilidad a través de la guerra, pues los comentarios allí vertidos por sus visitantes huyen de la provocación o la injuria, ya que saben a qué se atienen con esta gente. Son grupos virtualmente desprovistos de spam e hilos off-topic.
Algunos de sus detractores han salido escarmentados en más de una ocasión. Grupos como alt.sci.seti o alt.fan.power-rangers han sufrido en sus carnes la ira de los agraviados. Su estrategia es clara; cuando creen que un grupo necesita un castigo, envían un mensaje (normalmente respondiendo a otro existente) como avanzadilla de provocación. Al morder, el pez, el anzuelo, comienza el envío cruzado masivo; las cascadas y troleos se suceden a razón de varios centenares por día, hasta que las discusiones del grupo en cuestión quedan exclusivamente reducidas a un flame war continuo.
Resulta evidente que Internet es como la vida misma. Si tienes la cobarde osadía de reírte de los demás al amparo de tu grupo, procura comprobar antes que los otros no tienen más amigos que tú, porque entonces vendrán todos en su ayuda y os patearán el culo a ti y a los tuyos. Además, no conviene tentar la suerte a costa de las masas desde detrás de un teclado de ordenador. Puede llegar a ser algo muy peligroso.
3108 Day 2010

BlogDay 2010
¿Y por qué el 31 de agosto? Pues porque «3108» (31 del 08) se asemeja mucho a la escritura, algo leet, de la palabra «BLOG».
Para este primer BlogDay en el que participo he seleccionado cinco weblogs de mi más de un centenar de feeds sindicados que, por una cosa o por otra, me acompañan a diario en estos últimos tiempos. Mi intención era realizar una selección de mi quinteto favorito, pero los favoritos son tan favoritos y tan conocidos que el factor sorpresa quedaba por los suelos. Así que me quedo con los que siguen, que también son preferidos pero quizás no tan excepcionalmente famosos (algunos).
He aquí, pues, mis cinco blogs elegidos para este día. (Omitiré enlazar nada que no sea el blog en cuestión para no robar protagonismo al sitio en sí).
1. Dando por culo.
Un blog de humor que descubrí hace poco y que me apasiona, ya que representa una socarronería muy a lo 4chan (más light, eso sí), con mucho meme y mucho ingenio inteligente y divertido. 100% recomendado.
2. alt-tab.
Por supuesto en mi lista no podía faltar este weblog argentino que es uno de mis favoritos desde antes, incluso, de que teknoPLOF! existiera. Mi sorpresa vino cuando su autor, Guillermo, me dedicó un post al que debo agradecer la mayor parte del tráfico en este sitio que viene desde el otro lado del Atlántico. Por todo ello, y agradeciendo las reseñas que de él he recibido, su web está en esta relación.
3. Nostalgia 80.
El auténtico blog de la nostalgia ochentera. Para todos aquellos que vivimos nuestra infancia en esos años, este sitio es el recuerdo y la morriña que nos catapulta al pasado para hacernos recordar momentos tan entrañables como el anuncio de los Pezqueñines, el juego Golden Axe, la serie ‘Salvados por la campana’ o el Autocross, entre otros cuantos millones de cosas más que no sé cómo estos chicos son capaces de recordar, la verdad.
4. Landing Short.
Un blog sobre aviación y aeronáutica. Dicho así parece cualquier cosa; pues no. A mí, que nunca en mi vida me había preocupado el tema del vuelo, me ha enganchado tanto este sitio que babeo esperando a que se cuelgue un nuevo vídeo de esos impresionantes que sólo él sabe mostrar. Además, al autor se le aprecia tan emocionado escribiendo sobre cockpits, flaps, vectores y demás, que, aunque la mitad de las veces no me entere de la mayoría de los términos técnicos, disfruto como un enano investigando sobre ellos y poniéndome al día. Este blog ha sabido despertar en mí una afición que no tenía. Un 10 sobre 10.
5. 140 Geek.
El hermano pequeño de Punto Geek que resume en breves píldoras la actualidad geek y los consejos tecnológicos más actuales. Un blog que, cuando nació, no creí que fuera a ser tan frecuentemente actualizado pero que, visto lo visto, me tengo que quitar el sombrero ante estos pedazo de blogueros digitales por su dedicación y su perseverancia. Lo más importante, lo más interesante y lo mejor del estilo de vida geek en formato breve, de consumo rápido pero nutritivo.
Y hasta aquí mi lista de este año. Un gran saludo a todos y un muy buen día del blogger.



