Entradas de la categoría ‘Mundo retro’

Computerspielemuseum

El Computerspielemuseum

El Computerspielemuseum

No es un insulto, no, es alemán; alemán de Alemania, concretamente. El Computerspielemuseum es el edén de todo friki y el paraíso de todo gamer que se valore. Es el cielo de los nostálgicos de lo que la época dorada fue y la gloria de todo jugón actual de los de raza y prosapia. Computerspielemuseum es el pequeño gran museo, ubicado en Berlín, dedicado exclusivamente al mundo de las consolas de vídeo y de la historia de los videojuegos y los ordenadores. La traducción literal del término es Museo de Juegos de Ordenador (qué manía tienen estos alemanes de apelotonar las palabras).

Realmente, el Computerspielemuseum fue fundado en 1997 como una exposición permanente en Berlín, pero desapareció tres años después (2000) para dar paso a una versión exclusivamente online del museo. Hace tres años, durante 2011, reabrió sus puertas en el barrio berlinés de Friedrichshain, en un local propio, y allí continua desde entonces, esperemos que por muchos años.

Arcade Pong original

Arcade Pong original

Desde sus primeros momentos en el siglo pasado, se convirtió en anfitrión de más de 30 exposiciones nacionales e internacionales, entre ellas la afamada pong.mythos, una muestra itinerante (sólo por Alemania y Suiza) que pretendía mostrar la importancia de Pong no sólo en el mundo de los videojuegos, sino en toda la cultura moderna, convirtiéndolo en un icono pop y en una de las señas de identidad de nuestra era.

En los últimos años ha recibido más de 470.000 visitantes. El museo contiene alrededor de 16.000 títulos de videojuegos, alrededor de 10.000 revistas técnicas, muchos ordenadores domésticos históricos y, por supuesto, sistemas de consola de videojuegos (sobre todo de Europa), amén de una gran cantidad de otros documentos, como vídeos, carteles, manuales, etcétera. Es, sin lugar a dudas, una de las colecciones más grandes de software de entretenimiento y hardware en Europa y, probablemente, el único museo que de este tipo que exista.

Antigua máquina multijugador

Antigua máquina multijugador

La exposición permanente que incluye desde enero de 2011, denominada «Computerspiele. evolution eines mediums» (Los juegos de ordenador: la evolución de un medio), analiza la extensa historia de los juegos informáticos y comienza con el primer ordenador electrónico alemán, el Nimrod de 1951. Además, cuenta con un parque de más de cincuenta videoconsolas, desde la conocida Brown Box de 1968 (prototipo inicial de la Magnavox Odyssey) hasta las más actuales Xbox, PlayStation o Wii. Además, el museo programa diversas y variadas exposiciones especiales temporales acerca de la historia de los juegos digitales y de los desarrollos actuales en la escena de los videojuegos para ordenador o consola.

El Computerspielemuseum es miembro del Consejo Internacional de Museos (ICOM), socio cooperativo del proyecto de investigación de la UE llamada PLANETS (Preservation and Long-term Access through Networked Services) y, además, contribuyente al proyecto de investigación europeo Keeping Emulation Environments Portable. En al año 2002, el museo ganó el premio German Children’s Cultural.

Cacharrillos antiguos

Cacharrillos antiguos

Sin duda alguna, una de las visitas obligadas para todo geek si tenemos intención de patear Berlín. Si, además de ello, vamos a pasar unas vacaciones recorriendo Alemania, tampoco podríamos dejar de visitar el Deutsches Museum (Múnich), probablemente el mayor museo de ciencia y tecnología del mundo; el Historisch-Technisches Museum Peenemünde (Peenemünde), el centro dedicado a la historia y técnica de misiles y cohetes; el Deutsche Röntgen-Museum (Remscheid), un lugar dedicado al mundo y a la historia de los rayos X; el cementerio Stadtfriedhof (Göttingen), sitio de descanso eterno de no menos de ocho históricos y científicos premios Nobel, entre ellos Max von Laue, Walther Nernst, Max Planck u Otto Wallach; y, por último, el Gutenberg Museum (Mainz), un lugar creado para dar a conocer al gran público las invenciones y obras de arte del inventor de la imprenta de tipos móviles moderna (entre otras joyas, este sitio posee dos de la biblias originales de Gutenberg).

Soportes antiguos

Soportes antiguos

FUENTE: Las fotos pertenecen al estupendo retroblog Commodore Plus.

‘Teletax’: el contador público de pasos telefónicos de los ochenta

Télétaxe

Télétaxe

A cuenta de una conversación veraniega, de esas que no llevan a ningún lado y se gestan alrededor de una cerveza bien fría, vino a mi memoria uno de esos cachivaches de mi infancia que prácticamente había echado en el olvido, pero que tantos buenos e inocentes ratos me hizo pasar; mirada fija, ojos como platos y concentración permanente en guarismos giratorios.

El Télétaxe era un aparto feo, resultón y muy práctico. Parido y asacado por la empresa helvética Sodeco, con la precisión de un reloj suizo contaba el tiempo que dedicábamos a hablar con nuestros seres queridos desde locutorios telefónicos cuando estábamos de vacaciones, con el jefe desde el bar de abajo cuando el partido no había terminado aún o con el encargado de la grúa desde una gasolinera en medio de ninguna parte cuando nuestro coche había decidido no seguir rodando ni un minuto más.

Télétaxe ochentero

Télétaxe ochentero

Télétaxe era su denominación comercial, pero en España se le conocía con el adoptado nombre de ‘Teletax‘, que es como se pronunciaba en su lengua original y como nuestros mayores, la mayoría mudos totales para los vocablos extranjeros, lo pronunciaban. Así escrito aparecía también en los manuales de montaje y reparación de la empresa Telefónica en la época (como se puede observar en la imagen de más abajo), y así lo conocía todo perro de pichichi en aquellos tiempos.

Télétaxe viejuno

Télétaxe viejuno

En los ochenta y noventa de nuestro país se puso de plena moda, como las hombreras y los chalecos, pero el Télétaxe era ya unas cuantas décadas más antiguo por Europa y Estados Unidos. Realmente era lo que se conocía como un indicador de tasas o tarifador de llamadas; contaba pasos telefónicos y, en función de ello, el propietario del aparato calculaba la tasa que debía cobrarte por el uso del teléfono (público). El «paso» era aquello que se inventaron las compañías telefónicas para controlar el tiempo de conexión. Una rueda de plástico numerada (después serían digitales, como se puede observar en la última imagen de esta entrada) realizaba un giro cada equis tiempo y a aquello lo llamaban «paso»; después sólo había que multiplicar el número total de pasos por tantas pesetas (o céntimos de peseta) que se aplicaba a cada uno de ellos. Años después, a finales de los noventa, el gobierno obligaría a las telefónicas a facturar en segundos, tanto aparatos públicos como privados, que resultaba en un cálculo mucho más objetivo del tiempo que habíamos invertido en hablar por teléfono.

Hojas del manual de asistencia técnica (clic para ampliar)

Hojas del manual de asistencia técnica (clic para ampliar)

Normalmente se instalaba siempre un emisor e indicador de tasas de 12 kHz entre el contador del abonado y la central de telefonía. El Télétaxe tenía dos hilos de cobre de entrada, al igual que cualquier teléfono. Sólo cuando existían inconvenientes técnicos para el funcionamiento (por problemas de la infraestructura) se instalaba un indicador de tasas de 50 Hz. Asimismo, en los locutorios se podía montar en la línea, como equipo complementario, lo que se conocía como contador visible, que era una extensión del indicador de tasas que, colocado en la cabina, permitía al usuario observar los pasos transcurridos simultáneamente a la conversación que estaba manteniendo. La función era la del propio autocontrol por parte del interlocutor, para que luego no hubiera sorpresas.

Hojas del manual de instalación (clic para ampliar)

Hojas del manual de instalación (clic para ampliar)

El Télétaxe tuvo también su puntito de polémica, y es que desde su instalación, las reclamaciones comenzaron a llover en aguacero contra Telefónica por el mal funcionamiento del cacharro o por el presunto manipulado del sistema por parte de la compañía para que midiera barriendo para casa. Por ejemplo, el diario El País recoge en su hemeroteca de cartas al director [no se señala enlace al original en web por ser medio AEDE] una queja, de 1977, de un usuario que aseguraba lo siguiente:

[…] Cada paso de contador hasta las ocho de la tarde (teóricamente) se produce aproximadamente cada dos segundos en conferencias con la península, siendo cada cuatro segundos, aproximadamente, a partir de las ocho de la tarde y hasta las ocho de la mañana. Yo he comprobado por Radio Nacional de España que esto no se produce hasta las 20.05, y a veces, como ayer día 30-12-76, hasta las 20.10. Yo me pregunto: ¿No usan relojes en Telefónica? ¿Por qué esta falta de puntualidad?

Comprobamos, pues, que los ánimos ya estaban calentitos en el momento inicial de esta tecnología en España. O eso, o es que siempre ha habido tiquismiquis que, ya en aquel momento, estaban con una mano en el ‘Teletax’, con un ojo en el reloj de la iglesia del pueblo y con una oreja pegada al transistor a la escucha de la señal horaria de Radio Nacional de España. ¡Jesús, qué país!

En fin, Serafín. Que nuestra infancia transcurrió con la completa ausencia de teléfonos móviles y seguimos vivos. Que cuando salíamos por ahí y necesitábamos llamar a casa, hacíamos uso de las cabinas telefónicas instaladas a tal efecto. Que en época vacacional viajábamos a lugares de veraneo donde había locutorios plagaditos de aparatos TRM (Teléfono Regular de Monedas) y de artilugios de Télétaxe (que aún se pueden conseguir por ahí), en los que había que hacer cola en hora punta para llamar a la familia y decir que todo iba bien. Y la abuela que se enrollaba como una persiana, y nuestro padre que nos miraban con ojos asesinos y nos susurraban gesticulando «¡corta, córtala ya, que corre el teléfono!».

Y así era la vida antes. Pero ahora sabemos, de buena tinta, que el teléfono nunca ha corrido, lo que corría era el cabrón suizo del ‘Teletax’.

'Teletax' digital español de los noventa

‘Teletax’ digital español de los noventa

Cuenta atrás para el concurso retro ABBUC 2014

ABBUC

ABBUC

Atari Bit Byter User Club (ABBUC) es una asociación alemana de usuarios de máquinas retro de Atari. En su web podemos encontrar un montón de información sobre las Atari de ocho bits, así como una revista digital periódica y, también, un punto de encuentro para todos los retrofrikis atarianos. Asimismo, anualmente celebran un concurso de hardware y otro de software (en este último nos centraremos) con suculentos premios en metálico.

En concreto, este 2014, la inscripción para la competición de software termina el próximo 31 de agosto. La reglas varían de un año a otro y, en este caso, los juegos o aplicaciones desarrolladas deben ser completamente funcionales para las versiones PAL de Atari 800XL (de 64 Kb) o de Atari 130XE (de 128 Kb) con unidad de disco Atari 1050. El software debe presentarse en uno o más disquetes de 5,25″ (sin protección de copia) o, en su caso, en imágenes de disco ATR. Además, deben contener la frase «ABBUC software contest 2014» en la pantalla de presentación y, por último, si llevan algún tipo de texto escrito, este deberá estar exclusivamente en inglés o en alemán.


Ganador de 2007

No se permite software comercial, ni juegos previamente lanzados en Internet o revistas, ni programas que ya hayan participado en anteriores concursos de ABBUC. Lo que sí se pueden presentar son desarrollos previos, siempre y cuando cambien bastante con respecto al original o se extiendan mucho sus funcionalidades. También se admiten conversiones de otras plataformas y colecciones de programas, si esos programas guardan entre sí una temática coherente (por ejemplo, un sistema DOS y sus utilidades).


Ganador de 2009

Si nos decidimos a presentar nuestro flamante juego ochobitero, debemos saber que, junto al código correspondiente, tenemos que presentar una descripción corta, o manual, de no más de dos páginas (DIN A5), escrito en un tamaño de fuente normal y con un máximo de tres capturas de pantalla. Además, si la descripción no fuera suficiente para comprender el desarrollo completamente, se puede anexar una documentación detallada, pero de forma separada al manual de usuario anterior. También habremos de precisar nuestra dirección postal y una cuenta bancaria para el ingreso del premio, en el caso de que nos hagamos con una victoria.


Ganador de 2010

Los diseños y sus documentaciones deben ser enviadas por correo ordinario o electrónico no más tarde del 31 de agosto de 2014 a las 22:00 (GMT+1). El primer premio se recompensa con 500 €, el segundo 250 €, el tercero 125 €, el cuarto 75 €, el quinto 50 €, y al sexto y al décimo lugar se les otorga un premio de bajo precio en material.


Ganador de 2011

Todos aquellos interesados todavía disponen de algo menos de un mes para terminar sus joyas retro y enviarlas al concurso. Quién sabe, igual os alzáis con uno de los premios. ¡Suerte!

LOAD «»: Historia del videojuego vasco (1985-2009)

'Hundra' (videojuego vasco)

‘Hundra’ (videojuego vasco)

Nos hacemos eco vía El Mundo del Spectrum de un nuevo proyecto de Tabakalera, la iniciativa del Centro Internacional de Cultura Contemporánea cuyo fin es convertir la antigua fábrica de tabacos de Donostia-San Sebastián en un centro de creación de cultura contemporánea especializado en el ámbito audiovisual.

Denominado ‘LOAD «»: Historia del videojuego vasco (1985-2009)‘, el proyecto pretende recoger la evolución de dos décadas de desarrollo de videojuegos en Euskal Herria. Como se explica perfectamente en su web, «para ello, se han llevado a cabo entrevistas con los principales protagonistas, configurando un relato a través de los principales hitos de la creación de videojuegos en nuestro territorio en su contexto histórico, entre ellos, Ricardo Puerto y Raúl López de Zeus Software, Víctor Ruiz de Dinamic Software, Sabino San Vicente de Euskal Encounter, Danel Solabarrieta de Elhuyar Fundazioa o los freelance Igor Ruiz, Iñigo Ayo y Joseba Epalza».

A continuación os mostramos un vídeo que contiene una entrevista a Julen Zaballa García, licenciado en periodismo y especialista en videojuegos, que se ha encargado de coordinar este proyecto.


Desde títulos como ‘Hundra‘, ‘Abracadabra‘ o ‘Delfox‘ para las máquinas de ocho bits, pasando por ‘Rescate en el Golfo‘, ‘Sextris‘ o ‘Jai Alai‘ para los primeros pecés, y hasta los modernos juegos basados en web o para dispositivos móviles, LOAD «» pretende dar un buen repaso al panorama vasco videojueguil, exponiendo en profundidad cada una de las personas, cada uno de los juegos y cada uno de los momentos.

'Jai Alai' (videojuego vasco)

‘Jai Alai’ (videojuego vasco)

Los tres primeros capítulos de este trabajo ya se pueden descargar desde su sección en el sitio web (columna de la derecha) en formato PDF (todos ellos en euskera y en castellano). Sin duda un proyecto al que hay seguirle los pasos muy de cerca.

Party-Line: La primera red social llegó a España hace 20 años

Party-Line

Party-Line

El 1 de enero del año 1992, hace algo más de 22 años, entró en funcionamiento en España el servicio conocido como Party-Line, puesto en marcha por la compañía Servicios Telefónicos de Audiotex, filial conjunta de Telefónica Servicios S. A. (51%) y Teleholding Amsterdam B. V. (49%).

Party-Line era un sistema telefónico público de conferencias múltiples que posibilitaba a un grupo de hasta diez usuarios, que usualmente no se conocían, conversar simultáneamente. Funcionaba las 24 horas del día y se pagaba a precio de sangre de unicornio: en España costaba 58 pesetas el minuto, en horario normal, y 39 pesetas el minuto por las noches y los fines de semana. El número de Party-Line era el 903 333 333, aprovechando la reciente creación del prefijo 903 de la época, un número de tarificación adicional que abriría la puerta a una serie de servicios especiales de voz como este Party-Line, información económica, programación televisiva, tarot telefónico, correo electrónico de voz, sistemas de telehoróscopo, líneas eróticas, audiotex, etcétera.


La gente llamaba a aquellos teléfonos para conocer a otras personas, para ligar, algunos sólo para insultar o buscar follón, otros por curiosidad y muchos porque se sentían solos y necesitaban parlamentar con alguien. Aquello fue el germen de las futuras redes sociales, el origen de la comunicación casual entre desconocidos, el principio del fin de las relaciones personales cara a cara y el inicio del arte de parapetarse en casa para comunicarse con individuos a los que no ves físicamente. El primer chat, antes incluso de que el IRC se hiciera popular.

La mayor parte de los niños, los adolescentes y los jóvenes de aquel momento llamamos al menos una vez a ese teléfono porque nos picaba abundantemente la curiosidad; aquello de oír y poder hablar con varias personas a la vez, a las que no conocías absolutamente de nada, era algo como muy futurista y peliculero. Eso sí, colgábamos rápido porque se oían historias rarísimas de padres que casi asesinan a sus hijos tras recibir millonarias facturas telefónicas. Era nuestra manera de vivir al límite.

No sé por qué oscura razón, pero todas las operadoras (que siempre estaban a la escucha) se llamaban Ana. La de chascarrillos que podrían contar hoy aquellas Anas. Cuando querías establecer una conversación privada con alguna señorita de la sala, por aquello de que habíais congeniado, llamabas a Ana y ella se encargaba de poneros en un aparte para poder pelar la pava a gusto.

Algunos terminaban enganchados a aquellas líneas, y, como decía, la minuta de la empresa de telefonía de turno (Telefónica, no había más) podía llegar a ser estratosférica. Otros eran más listos y, tras conversar varias veces con las mismas personas, terminaban por intercambiarse los teléfonos personales y continuaban su ligoteo a nivel particular, fuera del Party-Line. Eso sí, a veces el problema surgía porque eran hombres y mujeres residentes en provincias distintas, y en aquella época existía algo que se llamaba llamadas interprovinciales, una cosa de la que los jóvenes de hoy día no han escuchado siquiera hablar y que costaba bastante más caro que un llamada local.

La verdad es que fue todo un bum en su época, pero hubo más de una familia arruinada por la inconsciencia de sus hijos, o por la falta de información de los mismos. Sin tener que rebuscar mucho, seguro que todos conocemos a alguien que recibió algún que otro pequeño susto en su factura telefónica mensual. Los de las facturas millonarias eran más escasos, pero existían y se hablaba de ellos en los medios de comunicación. Telefónica llegó a tener varios juicios por impago de facturas, algunos de ellos perdidos por fallos publicitarios, ya que, si os fijáis, en el anuncio televisivo de Party-Line que se ve en esta entrada (con el sugerente lema «atrévete a llamar»), en ningún momento especifica que es un servicio para adultos y que los menores lo tiene prohibido. Craso error, Telefónica: Party-Line estaba repletito hasta arriba de niños y púberes, sin oficio ni beneficio, que abofeteaban a sus padres con las facturas de su irresponsabilidad. (Qué bonita me ha quedado esta última frase, no me digas).

En Estados Unidos todavía fue peor. Comenzaron a proliferar líneas extremadamente chorras y, muchas de ellas, dirigidas exclusivamente a los niños, como una en la que Freddy Krueger contaba historias de terror u otra que permitía hablar con el mismísimo Santa Claus. Terminaron todas ellas cerrando acribilladas a juicios y demandas.

La fauna que pululaba por aquellos servicios era muy variopinta, desde jóvenes normales con ganas de marcha a cuarentones que babeaban por sugerentes voces femeninas. Personajes de toda índole y calaña: salidos, macarras, bromistas, troles, gamberros, horteras, camorristas, desvergonzados, insolentes, descarados y otros; tanto hombres como mujeres, pero más hombres que mujeres. Más o menos lo que pasa hoy en día con las salas de chat, lugares donde crees que vas a conocer al amor de tu vida; y eso nunca sucede.

Y es que no hay nada más peligroso que un tonto con un teléfono; bueno sí, un mono con dos pistolas, pero ahí andan. Y si a eso le sumamos la codicia de las compañías, que se aprovechan de las debilidades del ser humano para hacer dinero fácil, pues ya tenemos el negocio redondo montado. Party-Line fue muriendo poco a poco hasta que desapareció completamente en favor de Internet.

Party-Line. 903 333 333. ¡Atrévete a llamar! Inolvidable la cancioncilla y el soniquete del anuncio. Mítico.

V I R I I

Un thriller ciberpunk retrotecnológico de conspiraciones, resistencia digital y ciudades ahogadas en neón, humedad rancia y corrosión.

[Jonathan Préstamo Rodríguez]

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